PISCIS

PISCIS

 

Al final del invierno, en Piscis, la humedad empapa la tierra. La neblina envuelve la naturaleza, que se encuentra en un estado oscuro e informe, a punto de renacer. Es un estado latente, impreciso, adormecido, en el que ya se siente el latido de la vida, que volverá con la chispa  de Aries.

Piscis es el último signo del Zodiaco, el número doce. El humano, completado su camino heroico hacia la individuación, se disuelve otra vez en la unidad primordial, en las aguas colectivas, en el mundo informe y creativo del Inconsciente Colectivo.

Piscis representa el agua de los océanos, en los que se fragua la vida y donde nacieron las primeras moléculas. Opuesto a Virgo, lo limitado, lo ordenado, el detalle, lo particular, la norma. Piscis es lo ilimitado, lo virtual, lo inclasificable, lo irracional, lo surrealista, el mundo de los sueños.

Su símbolo es el de dos peces nadando en sentido contrario y enlazados por un cordón que sujetan con la boca. Simboliza la dualidad de la energía, ilimitada en sus transformaciones infinitas y limitada por su estructura finita en la materia, 

Piscis es espiritual y soñador, pero a veces confuso y poco práctico. Representa las utopías, la entrega y la disolución de los propios límites en aras de un sueño o un ideal.

Es el romanticismo, la fantasía y la ilusión.  El mundo de los sueños, la poesía, la música, la intuición, la sensibilidad y el misticismo.

Neptuno o Poseidón, el dios de los océanos, rige a Piscis, el protector de los navegantes, el soñador que se enamoró del reflejo de la Luna en sus aguas.

En su aspecto negativo es la melancolía, la autocompasión, la pérdida de control, la confusión, los despistes, el autoengaño y las adicciones.

Piscis es un signo mutable de Agua, el agua de los océanos primordiales.