GÉMINIS

GÉMINIS

 

Géminis es el último signo de la primavera. Es el niño que se abre al mundo y sus lenguajes. El nuevo ser que descubre que hay otros a su alrededor y desea comunicarse con ellos, pero a la vez descubre sus otras voces interiores y desea conocerse a sí mismo.

Géminis mira dentro y fuera, quiere conocer y comprender, por eso busca información aquí y allá y despierta así a los procesos del pensamiento. Es entonces cuando descubre los opuestos, la dualidad. Cuando descubre la necesidad de desarrollar un lenguaje que permita la comunicación.

Géminis nos recuerda la necesidad de integrar nuestras dualidades, de llegar a un acuerdo interno  y externo, de potenciar el diálogo, de buscar información y ampliar nuestra comprensión de nosotros mismos y del mundo. Simboliza los dos hemisferios cerebrales, lógico y racional e intuitivo y sensible. El pensamiento lunar y solar.

Mercurio, como su regente, es el arquetipo que relaciona y une los opuestos a través del intercambio y la comunicación. Mercurio era el Psicopompo, el mediador entre el mundo de los vivos y de los muertos, y su misión era la de acompañar a las almas en su camino hacia el más allá. Es el puente entre el inconsciente y el consciente, la nueva información que nos ayuda a conocer y comprender. Mercurio es la mente que guía o extravía. A veces, astuta y embustera, puede extraviar al peregrino, metáfora de nuestros desvaríos mentales.

Podemos hablar de un Géminis centrado, integrado, o de un Géminis en oposición y conflicto interno. Los dos aspectos conviven en el mismo ser, que manifiesta así su carácter cambiante.

El reto de Géminis consiste en dejar de huir de sí mismo, de poner fuera sus conflictos y reconocerlos, para convertirse en el ser individual que dialoga consigo mismo y conoce sus matices.

Recordando a Jung: «El hombre es la pareja de Dioscuros en la que uno es mortal e inmortal el otro; que siempre están juntos y, sin embargo, nunca pueden unificarse por entero. Los procesos de transformación van a acercarlos mutuamente, contra lo cual, empero, la conciencia siente resistencias, porque el otro aparece en principio como foráneo y siniestro, y porque no podemos acostumbrarnos al pensamiento de no ser señor único en la casa. Preferiríamos ser solamente Yo y si no nada. No obstante, estamos confrontados con el amigo y enemigo interno, y en ese caso, depende de nosotros mismos, si es amigo o enemigo.»

Géminis es un signo mutable de Aire, el aire inquieto que anuncia el verano.