ZODiACO

EL Zodiaco es el camino que recorre el sol en un año desde nuestra perspectiva terrestre. La figura de una franja elíptica que los antiguos dividieron en doce sectores llamados signos del Zodiaco, que servían para medir los calendarios climáticos anuales y se nombraban con la constelación que amanecía cada mes junto al sol por el Este.

Así, cuando llegaba la primavera, el sol salía por el horizonte del Este paralelo a un grupo de estrellas que semejaban la figura de un carnero, que se asoció a la fuerza y la energía de la época. Es por eso que cuando hablamos de constelaciones zodiacales, no hablamos de influencias reales de grupos de estrellas lejanas, sino de la influencia del sol sobre los climas de cada hemisferio terrestre, y de su influencia en los ciclos vitales de sus habitantes.

El patrón arquetípico que subyace en el significado de cada signo del Zodíaco es el de la expresión de la naturaleza en ese tiempo, que impregna todo lo que nace y se desarrolla en esa época.

Esa es la cualidad psicológica que más adelante asociamos a cada signo, una clave basada en correspondencias y relacionada sobre todo con una interpretación colectiva y cultural sobre el entorno y sus sucesos.

Más allá de esa tradición ancestral, no podemos atribuir a nuestro signo de nacimiento ningun destino o tendencia que invalide nuestra propia responsabilidad individual; salvo para calibrar una cualidad energética asociada a la del clima que le corresponde.

Todas las culturas desarrollaron sistemas de calendarios que indicaban las cualidades energéticas de los tiempos; desde los famosos calendarios mayas, chinos, egipcios, hasta los babilonios y griegos, que perfeccionaron el calendario zodiacal del que hablamos aquí y que es la base de la astrología occidental. Un antiguo sistema que servía para predecir las cualidades de las épocas y sus actividades, y que con el tiempo se convirtió en la primera psicología conocida.

Estos símbolos nacieron en el hemisferio Norte, por lo que sus símbolos están asociados a los climas de solsticios y equinoccios en esta zona del planeta. Los nacidos en el hemisferio Sur sólo tienen que dar la vuelta a la rueda. Cuando en el hemisferio Norte comienza la primavera, en el Sur comienza el otoño, lo que en el Norte se corresponde con el signo de  Aries, en el Sur es Libra.

ARIES

Aries comienza alrededor del 21 de Marzo, en el Equinoccio de Primavera. El símbolo de Aries es el Carnero, animal sagrado que muchos pueblos antiguos asociaban a la energía primaria, al empuje, la fuerza, el liderazgo y la valentía. Es el niño empujando en el carnal del parto para nacer.

Aries es el símbolo relacionado con la fuerza física. Regido por Marte, está asociado al mito de la diosa Atenea, que nació de la cabeza de Zeus. Atenea representa el liderazgo y la estrategia, la acción física al servicio de la inteligencia.  Representa la mente instintiva e intuitiva que tiene como reto alcanzar el control de los instintos y canalizar la fuerza más allá de sus pasiones hacia la realización.

Aries es el impulso vital que se manifiesta en primavera con una explosión de energía. Representa el ser nuevo, el recién nacido que comienza el camino de la vida. Es fuerza, coraje, impulso, pasión, decisión, voluntad, disciplina, intuición y organización.

Es la semilla que rompe con fuerza el manto de tierra que la cubre y asoma a la luz como brote verde y fresco. Es el héroe enfrentado al camino vital que vemos simbolizado en el Zodíaco. El recién nacido penetra en el mundo empujando desde la cabeza y comienza el viaje de la vida. Un viaje individual que se convierte en evolutivo cuando el ser acepta su responsabilidad y decisiones.

Aries es la fuerza de los comienzos. Valentía y estrategia en su aspecto positivo. Pero también derroche, impulsividad o inconstancia, en su aspecto negativo.  Es un signo cardinal de Fuego, el fuego de los comienzos.

TAURO

Tauro es el signo central de la primavera, cuando ésta florece en su plenitud y belleza. Su símbolo es un toro, buey o vaca, que representa la estabilidad y conservación de la vida, la creación del territorio. Es la belleza y la sensualidad inherentes a la naturaleza.

En Tauro se rebaja el impulso y la fuerza bruta para estabilizar la creación, que  que de esta forma encuentra su espacio para florecer.

Su regente es Venus, el lucero, la estrella más brillante. Afrodita, Innana, Isthar, Tanit, Isis. Las antiguas diosas de la vida, la creación y la sensualidad. Tauro es abundancia, fertilidad, intuición, resistencia, creatividad. Disfrute de los bienes materiales, erotismo y deseo. Es conservación y estabilidad.

En su aspecto negativo es posesión, celos y apego a lo material. Descontrol en los placeres, terquedad y obstinación. Es un signo fijo de Tierra, la tierra fértil de la primavera.

GÉMINIS

Géminis es el último signo de la primavera. Es el niño que se abre al mundo y sus lenguajes. El nuevo ser que descubre que hay otros a su alrededor y desea comunicarse con ellos, y a la vez descubre sus otras voces interiores. Géminis mira dentro y fuera, quiere conocer y comprender, por eso busca información aquí y allá y despierta así a los procesos del pensamiento. Es entonces cuando descubre los opuestos, la dualidad. Cuando descubre la necesidad de desarrollar un lenguaje que permita la comunicación.

Géminis nos recuerda la necesidad de integrar nuestras dualidades, de llegar a un acuerdo interno  y externo, de potenciar el diálogo, de buscar información y ampliar nuestra comprensión de nosotros mismos y del mundo. Simboliza los dos hemisferios cerebrales, lógico y racional e intuitivo y sensible. El pensamiento lunar y solar.

Mercurio, como su regente, es el arquetipo que relaciona y une los opuestos a través del intercambio y la comunicación. Mercurio era el Psicopompo, el mediador entre el mundo de los vivos y de los muertos, y su misión era la de acompañar a las almas en su camino hacia el más allá. Es el puente entre el inconsciente y el consciente, el puente de información que nos ayuda a conocer y comprender. Mercurio es la mente que guía o extravía. A veces, astuta y embustera, puede extraviar al peregrino, metáfora de nuestros desvaríos mentales.

Podemos hablar de un Géminis centrado, integrado, y de un Géminis en oposición y conflicto interno. Los dos aspectos conviven en el mismo ser, que manifiesta su carácter cambiante. El reto de Géminis consiste en dejar de huir de sí mismo, de poner fuera sus conflictos y reconocerlos para convertirse en el ser individual que dialoga consigo mismo y conoce sus matices.

Recordando a Jung: “El hombre es la pareja de Dioscuros en la que uno es mortal e inmortal el otro; que siempre están juntos y, sin embargo, nunca pueden unificarse por entero. Los procesos de transformación van a acercarlos mutuamente, contra lo cual, empero, la conciencia siente resistencias, porque el otro aparece en principio como foráneo y siniestro, y porque no podemos acostumbrarnos al pensamiento de no ser señor único en la casa. Preferiríamos ser solamente Yo y si no nada. No obstante, estamos confrontados con el amigo y enemigo interno, y en ese caso, depende de nosotros mismos, si es amigo o enemigo.”

Géminis es un signo mutable de Aire, el aire inquieto que anuncia el verano.

CÁNCER

El primer signo del verano está representado por el cangrejo que simboliza el caldero, el recinto cerrado y protegido del útero, la protección y alimento del hogar.

En Cáncer el individuo experimenta los vínculos básicos y emocionales que aseguran protección, alimento y crecimiento. El vínculo entre la madre y el hijo, el vínculo familiar. En Cáncer ocurre el Solsticio de verano, momento a partir del cual el Sol, como el cangrejo, comienza a caminar hacia atrás, porque los días van a ser cada vez más cortos.

Equipado con la inspirada mente de Aries, el deseo de Tauro y el diálogo dual de Géminis, el humán entra, a través de Cáncer, en el reino de la tribu, en el proceso de civilización que representa la primera unidad social, la familia y el hogar.

Cáncer y Capricornio son los dos grandes signos de los Solsticios, las puertas del Sol. Cáncer es la puerta hacia la vida de la forma y representa los riesgos del crecimiento. Es el niño que nace sin terminar su desarrollo y necesita del vínculo emocional y alimenticio de la tribu. Capricornio abre la puerta a la maduración y la consumación, a la conciencia e individuación. Es la entrada en el reino de las responsabilidades y compromisos del estado adulto.

El carácter cambiante de la luna y sus fases rige el mundo de Cáncer, un mundo emocional y anímico asociado a los ciclos  hormonales. En las culturas antiguas, la Luna era la diosa triple: joven doncella, madre abundante y vieja sabia. Multitud de diosas se asocian a estas fases y a la Luna, todas herederas de las antiguas diosas, que representaban los ciclos de la vida y enseñaron a los humanos a cultivar la tierra, a domesticar el ganado y a construir hogares.

Cáncer es emoción, sentimiento, cuidado, protección maternal, intuición, alimento, fluidez, viajes, sentimiento de pertenencia, tribu. En su aspecto negativo se asocia con las dependencias emocionales, los miedos, las dificultades para madurar y desarrollar la propia individualidad. La inestabilidad emocional. Es el primer signo del verano, signo cardinal de Agua, el agua primordial del vientre materno.

LEO

Con Leo comienza de nuevo el ciclo de los cuatro elementos. Es el signo de la cosecha, de los frutos maduros y de las fiestas de la época más cálida del año. Leo es el humano que elige, que se diseña, que aprende a construir su mundo. Es el humano creador que disfruta de sus resultados y los incorpora a su vida. Es el primer paso evolutivo hacia el desarrollo de la propia individualidad original.

En los cuatro primeros signos vemos el proceso de encarnación y forma. En Aries, el ser es un proyecto nuevo y el fuego de Aries lo impulsa a su manifestación y crecimiento. En Tauro se concreta la elección a través del deseo, se descartan otras posibilidades para centrarse en una, se elabora la conciencia del propio cuerpo y su territorio. Géminis elabora su conocimiento del mundo y descubre la alternancia y la dualidad básica de la vida. En Cáncer se produce la encarnación, la entrada y asentamiento en el primer entorno social representado por la familia. Es el reconocimiento del nuevo ser como miembro de la tribu. Y en Leo el ser se identifica como individuo,  aparece el Yo diferenciado del grupo y comienza el proceso de maduración e individuación. El humano se conoce a sí mismo y se reconoce como único entre los demás.

Leo es el desarrollo individual, el ser que descubre su potencial y experimenta con su creatividad.  El reto de Leo consiste en liberarse de la tiranía de su poderoso ego y descubrir su originalidad, su alegría, su inocencia, su capacidad para jugar e investigar. Es el signo central del verano, signo fijo de Fuego, el fuego que madura la cosecha y calienta el corazón, el fuego del amor.

VIRGO

Virgo es el último signo del verano, cuando la luz del sol comienza a retirarse de las tardes y se vuelve dorada y dulce. Es representado por una mujer que lleva una espiga en la mano. Simboliza la etapa en la que, maduro el grano, es recolectado, ordenado y guardado como reserva para el invierno. La tierra  queda así  virgen para la siguiente siembra.

Virgo analiza, selecciona, clarifica y ordena  gracias a su sentido común. Es la inteligencia práctica, la lógica. Es conciencia de las necesidades cotidianas, de la necesidad de higiene y orden que necesita la vida. Es pequeño trabajo diario,  cuidado, atención al detalle, organización y limpieza. Es la intuición de lo que se necesita, de lo pequeño que es la base para todo lo demás. Es el primer paso a la maduración que supone reconocer y asumir la responsabilidad sobre la propia higiene y trabajo diario. Está gobernado por Mercurio, ahora en su aspecto más maduro.

El aspecto negativo de Virgo se manifiesta en la exigencia, el juicio crítico, el excesivo perfeccionismo. La rigidez de ideas, la obsesión por el trabajo, el orden o la higiene. El pudor excesivo y la timidez. Virgo necesita alcanzar el equilibrio de la comprensión, la aceptación y la empatía. El perdón que sana los conflictos, la aceptación realista de los propios límites, de la vulnerabilidad y debilidad propia y ajena. Es el servicio y la entrega a una necesidad y un esfuerzo común, a veces desinteresado. Es un signo mutable de Tierra, la tierra  útil y organizada.

LIBRA

Libra es el signo del Equinoccio de Otoño, el cruce de la luz a la oscuridad en el que el día y la noche se igualan. Libra reconoce la necesidad de colaborar para alcanzar el bien común, para sobrevivir frente a los rigores del invierno y de la vida. Sabe de la necesidad de cooperar y por eso busca al otro, a su pareja, su igual, su compañero, su socio. 

La educación, el respeto, la imagen, la forma bella, son las bases de cualquier acuerdo, y Libra se orienta a extender su visión ética y estética del mundo. Su símbolo es el de una balanza sostenida por una doncella o un ángel que lleva los ojos vendados, señal de imparcialidad.

En otoño comienza el descanso de la naturaleza. Es la época de asociarse, reunirse o buscar pareja. De desarrollar la cultura, el arte y la belleza. Libra busca con quien compartir lo que ha descubierto y aprendido, y las necesidades y trabajos de la realidad cotidiana. Con Libra nos encontramos al ser humano ante la necesidad de elegir sus propias relaciones y compromisos.

Regido por Venus, que se presenta en su cara más civilizada y elegante, nos recuerda que el amor y el respeto de uno mismo son las claves del verdadero amor al otro. Libra representa justicia y equidad. La relación de equilibrio entre dos alternativas, una oposición de contrarios que se respetan, una asociación de complementarios.

Aries, su signo opuesto, representa el brote creador y continuo de la vida, el impulso vital, la juventud, la iniciativa, la acción fundadora; mientras que Libra, en el equinoccio de otoño, representa madurez y equilibrio de fuerzas. La sabiduría que se fragua en la experiencia común y que es el cimiento de la cultura, la educación y el arte.

En su aspecto negativo, encontramos en Libra indecisión y despistes, desequilibrio y dualidad. Dificultad para aceptar y asumir la soledad. Miedos y dependencia afectiva. Libra es un signo cardinal de Aire, el aire que mece y amarillea los árboles en el otoño y que trae la lluvia.

ESCORPIO

Escorpio es el segundo signo del otoño. Es el tiempo del retiro solar, la época más oscura del año. Simboliza la muerte de la vegetación y la putrefacción que da lugar a la fermentación. Destrucción y renovación, muerte y renacimiento.

Es el signo opuesto a Tauro, que es creación, construcción y conservación.

El Agua de Escorpio es el agua estancada donde se origina la vida. Las aguas profundas del inconsciente, donde habitan los deseos, instintos y emociones ocultas.

Sus animales simbólicos son el escorpión, agazapado en el agua oscura. El águila, que representa su gran poder de elevación, capaz de renacer como el Fénix de sus propias cenizas, y la serpiente, símbolo de fuerza vital y  sabiduría.

Escorpio rige los intestinos y el ano, con sus procesos de asimilación y eliminación, y el sexo en su aspecto más instintivo y poderoso. Escorpio  representa el poder oculto de la energía. Por eso se asocia al poder financiero y a todos los poderes asociados a la energía en cualquiera de sus manifestaciones. Es también el poder de la regeneración celular. Es la muerte y el renacimiento, por lo que tiene relación con las crisis de la vida y con sus posibilidades evolutivas y creadoras.

En Libra el ser humano busca el complementario para formar pareja y compartir lo creado. En Escorpio se enfrenta con el poder de la pasión y descubre su fuerza destructiva, así como todos los terrores que se ocultan tras la posesión, los celos, la manipulación y las luchas de poder. Sólo atreviéndose a viajar a los lugares más ocultos de su psique, Escorpio puede enfrentar al monstruo, descubrir su potencial y convertirlo en su aliado. Así el héroe encuentra un tesoro, su poder verdadero, su joya.
Plutón, el dios de los infiernos, es el regente de Escorpio. Es el que conduce a los humanos de lo visible y aparente, de lo que está en el consciente, en la superficie, a los infiernos del inconsciente. Y los devuelve renovados y purificados, iniciados en el conocimiento de sus propios demonios y de su verdad. Escorpio es un signo fijo de Agua, el agua de las profundidades.

SAGITARIO

Sagitario, representado por un centauro mitad hombre y mitad caballo, es el símbolo del ser humano que navega entre sus instintos y sus aspiraciones evolutivas, filosóficas y espirituales. El fuego de Sagitario no calienta, es el fuego azul o violeta, de naturaleza eléctrica, como lo es el rayo de Júpiter, su regente. Es aspiración, estímulo y sublimación. Es el fuego que aparece cuando los instintos han sido elevados, aunque ahora el ser se ve sometido a otros deseos, los sociales, políticos, intelectuales o espirituales.

Sagitario enlaza lo próximo y lo lejano, lo superior y lo inferior, nuestra parte animal y espiritual. Es el caballero que une su fuerza a la del caballo.

Opuesto a Géminis, que nos habla de dualidad y diferenciación. Sagitario es la unificación, la reunión, es la síntesis y la comprensión de lo aprendido en Géminis. Es el signo del final del otoño, inquieto, flexible y buscador que tiende hacia al crecimiento, la expansión y la evolución.

Tres caminos de elevación vemos en la verdadera búsqueda del arquero, la verdad, la justicia y la comprensión que nace del respeto. Éstos son sus verdaderos poderes y a ellos va encaminada  su flecha tensada.

Sagitario vive entre el peligro de sumergirse en su parte animal y utilizar sus poderes para manipular, o elevarse hacia la comprensión y la sabiduría. Hacia el descubrimiento de su verdad, su meta y su camino, que convierte al arquero en peregrino. Todas las sendas de peregrinación de la antigüedad están regidas por Sagitario, como el camino de Santiago, el camino hacia las estrellas. Por eso Sagitario necesita viaje y movimiento, actividades que le permitan no sólo vivir experiencias interesantes, también llenar su vida de contenido. Descubrir, aprender, extraer sabiduría de la experiencia y evolucionar.

El reto de Sagitario es alcanzar la sabiduría de integrar sus tres aspectos, animal, humano y espiritual.  De trascender sus limitaciones y partir en busca de nuevos horizontes. Sagitario es un signo mutable de Fuego, el fuego domesticado, el fuego del conocimiento.

CAPRICORNIO

Capricornio, el signo del Solsticio de invierno, es la tierra que aporta estructura y cimiento. El esqueleto que sostiene y da forma a los seres. Representado por Pan, el dios de pies, cuernos y perilla de cabra, señor de los rebaños, los bosques y las montañas, era un personaje salvaje que se divertía provocando todo tipo de sustos en los humanos, el pánico. Es representante del invierno, de la naturaleza en su aspecto más duro. Pero en el Solsticio de invierno se produce el nacimiento del Sol, la vuelta de la luz a los días. La semilla enterrada comienza a germinar desde lo oscuro, lenta pero segura.

Capricornio  también está representado por una cabra con cola de pez, es la materia informe que en el frío invernal se condensa, cristaliza, estructura y solidifica. Es la isla que emerge en medio del mar.  Es una energía constructiva que prepara la materia prima para darle estructura. La cabra supera obstáculos y se eleva a las alturas, hacia su realización; como la semilla, que con la información de lo que puede llegar a ser, asciende a través del manto de tierra hacia la luz.

Es el triunfo de la forma. El nacimiento y el número diez, símbolo de completación, de culminación. Es el ser humano maduro, dispuesto para un nuevo ciclo, para afrontar los retos de su vida y alcanzar la realización.

Saturno rige a Capricornio, símbolo de voluntad y madurez, de conciencia del espacio – tiempo y sus ciclos.

En su maduración, el humano desarrolla su propia individualidad y realización e intervención social. La creación y manifestación de sus capacidades en el entorno. Se hace responsable de su vida y de sus posibilidades de acción en el grupo. El humano de Capricornio es aquel que por fin ha descubierto su meta y sólo desea alcanzar su cumplimiento, aún a costa de esfuerzo, lentitud, sacrificio, fuerza de voluntad y entrega, incluso de soledad.

En Capricornio se celebra la Navidad, el nacimiento del niño Sol, que en la tradición cristiana, es Cristo como arquetipo del humano completo e integrado en su polaridad física y espiritual, que nace de nuevo para cumplir la vocación de  su corazón. Es el humano que está dispuesto a entregarse al trabajo elegido, que aporta al grupo su esfuerzo, su dedicación y su responsabilidad. Capricornio es conciencia y voluntad unidas en una meta, en una vocación social.

En su aspecto negativo, Capricornio es taciturno, misántropo, desapegado. Esconde una gran sensibilidad tras su apariencia fría y distante. Puede volverse pesimista y nadar en la autocompasión y la queja, o un solitario, aislado e incomprendido. Capricornio es un signo cardinal de Tierra, es la tierra endurecida por el frío, silenciosa, que trabaja en la oscuridad alimentando la nueva semilla.

ACUARIO

Acuario es el signo central del invierno, época de lluvias y de nieve. Su símbolo es el de un hombre que vierte agua desde un cántaro a la tierra, un aguador, pero es un signo de Aire, es el agua evaporada, sublimada en la atmósfera. Es el gélido soplo que condensa la humedad en forma de nieve, que más adelante llenará de agua los lagos y ríos. Es el signo de la renovación  y la recreación del mundo. Opuesto a Leo, que da movilidad a la creación con su calor, Acuario trae la inspiración al elevarse hacia las nubes, a las altas capas de la atmósfera,  al mundo de la mente abstracta, y abre la puerta de la revelación, de la consciencia despierta.

El regente de Acuario es Urano, dios del cielo, creador con Gea de todos los seres en el caos primigenio. Es el sembrador, el transformador, el revolucionario, el que rompe esquemas para crear otros nuevos. Es lo inesperado. El que eleva y sublima lo húmedo para concentrarlo a través de su otro regente, Saturno, dando así lugar a un nuevo orden, un nuevo paradigma.

Es el individuo integrado en sí mismo, libre y original, que comparte sin fundirse. Capaz de liderar lo nuevo sin caer en fanatismos ni dependencias ideológicas o sociales. Es el humano autónomo y conectado con sus diferentes niveles de ser, instinto, emoción, sentimiento, intuición, conciencia, innovación y creación.

Su símbolo gráfico, formado por dos ondulaciones paralelas, representa campos de fuerza y energía. El campo electromagnético. La energía que fluye y se transforma sin interrupciones. Es el signo de los genios y los locos, de los revolucionarios, de la sensibilidad y la solidaridad, del altruismo y los altos ideales humanitarios, de la energía eléctrica y los avances tecnológicos; la inteligencia abstracta, la intuición y la inspiración.

En la Era de Acuario que comienza, éstas serán las claves de la evolución humana: los avances científicos y tecnológicos, y el desarrollo de nuevas formas de organización social, más igualitarias y fraternales.

Acuario es independiente y a veces excéntrico, pero capaz de trabajar bien en equipo. En Acuario, Saturno nos descubre una nueva visión del tiempo. Caen las barreras de un tiempo lineal y rígido para descubrir el tiempo cíclico, espiral, con una  perspectiva que incluye pasado, presente y futuro en un mismo instante presente, lo que significa despertar a la consciencia y a la intuición creadora.

En su aspecto negativo Acuario puede convertirse en un fanático, un terco defensor de ideales utópicos, alejados de la realidad cotidiana, y volverse huraño, aislado, marginal y resentido si se siente incomprendido y la vida no responde a sus expectativas.   En Leo el humano alcanza autoconsciencia como individuo. En Acuario, descubre su consciencia como individuo en el grupo, descubre y desarrolla su capacidad de participar e integrarse sin perder su libertad y originalidad individual.

Acuario es un signo fijo de Aire, el aire de las capas altas de la atmósfera.

PISCIS

Al final del invierno, en Piscis, la humedad empapa la tierra. La neblina envuelve la naturaleza, que se encuentra en un estado oscuro e informe, a punto de renacer. Es un estado latente, impreciso, adormecido, en el que se siente el latido de la vida que volverá con la chispa  de Aries. Piscis es el último signo del Zodiaco, el número doce. El humán, completado su camino heroico hacia la individuación, se disuelve otra vez en la unidad primordial, en las aguas colectivas, en el mundo informe y creativo del Inconsciente Colectivo.

Piscis representa el agua de los océanos, en los que se fragua la vida y donde nacieron las primeras moléculas. Opuesto a Virgo, lo limitado, lo ordenado, el detalle, lo particular, la norma. Piscis es lo ilimitado, lo virtual, lo inclasificable, lo irracional, lo surrealista, el mundo de los sueños.

Su símbolo es el de dos peces nadando en sentido contrario y enlazados por un cordón que sujetan con la boca. Simboliza la dualidad entre el espíritu, que libre de la materia navega por mares infinitos, y el alma o psique, que ve limitada su existencia a la materia. Piscis es espiritual y soñador, romántico, confuso y a veces poco práctico.

Piscis rige la utopía, los ideales, la entrega, la disolución de los propios límites. El romanticismo, la fantasía y la ilusión.  El mundo de los sueños, la poesía, la música, la intuición, la sensibilidad y el misticismo. Y Neptuno, el dios de los océanos, rige a Piscis, el protector de los navegantes, el soñador que se enamoró del reflejo de la Luna en sus mares.

En su aspecto negativo es la melancolía, la autocompasión, la pérdida de control, la confusión, los despistes, el autoengaño y las adicciones. Piscis es un signo mutable de Agua, el agua de los océanos primordiales.