LUNA NUEVA DE ESCORPIO

El día 18 de noviembre llegó la Luna a su fase de Luna Nueva. Noche oscura y renacimiento, noche oscura y linterna al más allá, cuando se abren las fronteras entre los mundos, entre lo conocido y lo desconocido, cuando nos asomamos al famoso Tártaro y sin atravesar su laguna Estigia, vivimos esa pequeña muerte mensual, que es antesala del nuevo nacimiento. Continuar leyendo “LUNA NUEVA DE ESCORPIO”

Equinoccio de otoño y Luna Nueva de Virgo

El delicado y gigantesco mecanismo que mantiene a la tierra girando sobre su eje y a la vez alrededor del sol con la luna como aliada, se hace evidente en los solsticios y equinoccios. Mientras los solsticios nos traen o se llevan los rayos del sol, que se convierte así en el ser que nace y muere en el ciclo eterno. Los equinoccios son los puntos de cruce, momentos de equilibrio entre los extremos de la vida y la muerte.

El viernes pasado, 22 de septiembre por la noche, comenzó el otoño en el hemisferio norte y la primavera en el hemisferio sur, y el Sol llegó al sector celeste de Libra.

Marte y Mercurio están en conjunción en Virgo, donde también acaba de llegar Venus. Los tres planetas llamados personales en la astrología tradicional, tres patrones arquetípicos de la psique humana y de la naturaleza. Mercurio como aire, agilidad, movimiento, intercambio, viaje y comunicación. Marte como acción, irrupción, impulso, nacimiento, fuerza, poder, transformación, iniciativa, valentía y decisión. Venus como luz, color, polen, flores, deseo, instinto, pasión, belleza, anhelo, creación y estímulo.

Además, hace sólo unos días, el martes 19 de septiembre fue la Luna Nueva, el encuentro mensual de Sol y Luna, también en Virgo. Asociado al final del verano, representa la vuelta a los quehaceres cuando el calor dejar de apretar y la actividad se vuelve más fácil. La época de la recogida de la uva y de muchas fiestas que con la vendimia celebran todas las demás cosechas y animan al encuentro social, al amor y la amistad que nos harán más amable el viaje por el otoño y el invierno.

Los tres planetas personales y las dos luminarias en Virgo nos recuerdan volver a la realidad cotidiana sin dramatismos, conscientes de nuestra necesidad y de la tarea que nos corresponde y que hemos elegido. Organizar esos días que pierden luz poco a poco y nos proponen atender el futuro con sus nubes, sus lluvias, sus fríos, sus debilidades y cansancios, sus miedos, sus noches largas y a veces solitarias.

Virgo viene de la palabra virgen que en su origen significaba independencia y se asociaba a las personas que no se casaban, lo que significa que  no pertenecen o dependen de otra persona sino de sí mismas. También nombraba a las sacerdotisas de Artemisa, Isthar, Tanit o Afrodita, pero sobre todo simboliza a la Diosa Madre andrógina que dio a luz a todos los seres, a la madre naturaleza con su infinita capacidad para obrar, para crear, para transformar e iniciar. De ahí que la palabra también se asocie a estas cualidades y el prefijo vir- se encuentre en muchas palabras que se asocian a fuerza, así como a todo lo que está en su ser más autentico, como la tierra no cultivada. Es también giro y el equinoccio de otoño es el segundo giro del año solar, la puerta de la oscuridad. Con él llegará el reposo de la tierra, que quedará en barbecho hasta la siguiente siembra.

Este año, con la fuerza de Virgo, llegamos al otoño cargados de actividad y proyectos. Sentimos un fuerte deseo de renovación pero nos enfrentamos a la necesidad de hacer antes una profunda limpieza que nos ayude a poner cada cosa en su sitio,  a dejar atrás lo que es evidente que ya no tiene lugar en nuestra vida. Esos objetos, configuración, espacios, relaciones, lugares, hábitos, costumbres, formas, ropas, estilos, lenguajes…

Este impulso afecta a lo personal en cuanto a que Virgo nos recuerda que, sea cual sea nuestra situación, en realidad todos tenemos una parte totalmente independiente que aspira a ser quien elige, decide y actúa en la vida a pesar de los miedos, de la inseguridad, del pavor que en algunos casos nos da el asumir nuestra propia responsabilidad. Es por eso que a veces nos inmovilizamos en lugares y nos rodeamos de cosas y situaciones que hace tiempo dejaron de cumplir su función, nos convertimos en guardianes del pasado y nos olvidamos de vivir.

Neptuno en oposición a estos tres planetas desde Piscis, asoma su piel de escamas y su tridente sobre el océano de infinitas posibilidades y nos angustia con ellas. Ante la confusión solo cabe no arredrarse y caminar cada día con sus quehaceres y sus decisiones que, si estamos atentos, nos darán las señales de siguientes pasos en el camino.

No es momento de grandes proyectos o decisiones pero sí de preguntarse sobre el territorio que habito, al que doy mi energía. Sobre ese espacio y tiempo que contiene relaciones, muebles, horarios, luces y sombras, y está lleno de señales sobre mi orientación vital elegida o no de forma consciente en el pasado. Ahora podemos preguntarnos ¿representa lo que aspira mi ser más independiente, más sincero, más auténtico? La respuesta marca la diferencia y señala una nueva orientación pero antes, permitámonos estar en la frontera, no nos lancemos hacia ningún futuro incierto. Ahora solo necesitamos organizar esas pequeñas cosas, hacer limpieza de los rincones, reconocer, observar, dejarnos estar en el giro, habitar nuestros lugares internos y externos desde la percepción del vacío y el silencio.

Virgo también es verdad pero a veces lo que es verdad en nuestra vida está tan perdido en el desorden de recuerdos y cosas, que hemos olvidado qué es y dónde se encuentra.

Con este pequeño giro del otoño hacia la verdad interior sería suficiente para hacer un mundo mejor, sin grandes revoluciones, con que cada uno encontrara su verdad en el enredo de las palabras y la memoria de su psique.

 

ECLIPSE PARCIAL DE LUNA 7-8-2017

El lunes a las 20:12 hora europea habrá un eclipse parcial de Luna en el sector celeste de Acuario.

Los eclipses lunares ocurren durante la Luna Llena, cuando la tierra se interpone entre la luna y el sol y proyecta su sombra sobre la superficie lunar.

La Luna Llena se asocia con la energía que florece, con la excitación, el brillo, la expansión y la emoción, pero cuando se produce un eclipse ese brillo se apaga y el tiempo parece caminar más despacio.

Nuestra conexión con las fuentes de la energía psíquica colectiva y con los ciclos de la tierra se manifiesta durante los eclipses de luna en forma de bloqueos, parálisis o situaciones que parecen estancarse. Sentimos menos vitalidad y a veces enfermedades o depresiones, tensión interna, desasosiego, preocupación o algún tipo de limitación o estrés, sobre todo en las dos semanas anteriores al eclipse.

Los antiguos creían que un dragón o serpiente gigante se tragaba la luna durante el eclipse para escupirla después. Pensaban que algún tipo de cambio ocurría en el mundo asociado a ese acontecimiento mítico. Es cierto que sutiles cambios ocurren en la gravedad de la tierra durante los eclipses, cambios que se notan sobre todo en las mareas.

Desde el punto de vista del poder arquetípico que los eclipses ejercen en la psique, los de luna se sienten en el aspecto emocional, el que asociamos a las aguas y al metabolismo del cuerpo con sus procesos hormonales y su intercambio de neurotransmisores. El mágico laboratorio de la vida.

Los eclipses de luna pueden pasar desapercibidos, podemos no asociarlos con nuestro estado anímico salvo que se despierte el recuerdo del calendario planetario que conecta nuestros ritmos vitales.

Observa tu vida en las semanas anteriores al eclipse, qué se ha vuelto lento, qué parece haberse vuelto conflictivo o difícil. Qué te provoca miedo, ansiedad o te confunde.  Quizás todo se rompe o se retrasa, o es tu cuerpo el que parece falto de vitalidad y energía, o es una dolencia que te limita.

Nuestra ancestral búsqueda de diálogo con la naturaleza nos llevó a significar los acontecimientos importantes, como los eclipses, dándoles un sentido trascendente que nos ayudaba a sentir nuestra participación con el todo, a comunicarnos con el misterio. De esta forma nuestra psique profunda aflora en los eclipses de luna y nos recuerda que esas limitaciones, esa lentitud, esa manifestación más o menos confusa o conflictiva es una oportunidad para resintonizar con el ritmo del planeta, para actualizar la vida. Para descansar, purificar, verificar. Para meditar y sentir el silencio que nos conecta con lo trascendente, con el espíritu que todo lo atraviesa, con el alma del mundo. Para abandonar el control.

El sector celeste asociado a la constelación de Acuario simboliza la inspiración, el cambio, lo nuevo que transforma la vida hacia el futuro. La semilla renovada que cada ciclo trae una nueva mutación. Se asocia con las actividades comunitarias y los grupos y amistades que se forman en ellas.

El eje Leo y Acuario, en el que ahora transita la cabeza y la cola del dragón, los Nodos de la luna, nos propone una reflexión sobre nuestro papel en el grupo, en la comunidad, entre los amigos. Sobre lo que elegimos o nos viene impuesto por obligación y compromisos.

Este eclipse lunar en Acuario nos enfrenta con esos acuerdos no tan elegidos y el nivel de compromiso que tenemos en ellos. Nos pregunta sobre la forma en que participamos en esos acuerdos, sobre nuestra libertad dentro del compromiso, sobre cómo, porqué y para qué.

Frente al requerimiento de los demás nos sentimos ante la necesidad de expresar nuestra singularidad en el grupo. Dejar de ser manada para ser individuos capaces de colaborar desde la cualidad original.

Nos pregunta sobre nuestra necesidad de cooperar, sobre la importancia de los demás, sobre la relación con esos otros que están en nuestra vida y han jugado un papel fundamental en ella.

Nos pregunta sobre nuestra forma de comunicarnos y cooperar. Abre la oportunidad para descubrir nuevas alternativas, nuevas formas originales que signifiquen convivencia y comunidad sin necesidad de someternos o caer en la manipulación emocional y las exigencias.

A veces en las familias, entre los amigos, en los grupos de estudio, trabajo, colaboración, en las vecindades, en todas las relaciones nos descubrimos repitiendo patrones y actitudes, repitiendo lenguajes que han dejado de tener contenido, lenguajes que se han vuelto automáticos y que sirvieron en el pasado pero que ya carecen de sentido y necesitan revisarse y actualizarse. Como comenté al hablar de la Luna Nueva en Leo, para actualizar los intercambios es necesario reconciliar el pasado. Toda historia compartida tiene luces y oscuridades pero las relaciones fuertes, profundas, que han creado y producido en nuestra vida, se mantienen a lo largo del tiempo gracias a sus luces y son éstas las que más necesitan actualizarse para poder seguir alimentando el crecimiento y la alegría de la presencia.

La reconciliación es la puerta que permite actualizar esos lenguajes y encontrarnos con los demás desde nuestra individualidad original. También es la puerta que nos permite dejar ir, abandonar el apego y liberar los acuerdos que ya no comparten esa alegría.

Quizás este eclipse, cuando el dragón nos devuelva otra vez la brillante luna, despierte nuestra inspiración para refrescar el diálogo que alimenta la vitalidad.