URANO

URANO

 

La Noche fue cortejada por el Viento y de su unión nació un huevo de plata del que nació Eros, la fuerza de atracción que puso en movimiento todo el Universo.

Urano nació de Kaos, que contenía todas las semillas y todas las posibilidades, o pudo ser el mismo Kaos, como arquetipo de las encrucijadas. O quizás era hijo de Nix, la Noche, y pudo asociarse con su hermano Eros para fertilizar a Gea y dar nacimiento a todos los seres. O más bien Gea, nacida de Kaos, comenzó a engendrar sola y dio a luz a Urano, el Cielo, a las montañas y el mar, Pontos. Mientras Gea dormía era fecundada por Urano y de esta unión nacieron muchos hijos, algunos de ellos seres monstruosos como los Cíclopes de un solo ojo, que trabajaban en las fraguas de los volcanes y entre los rayos de las tormentas.

También nacieron los Titanes y las Titánides, como Océano y Tetis, que se casaron y dieron a luz a más de tres mil hijos, entre ellos a Luca, la primera molécula de la vida. Como Hiperión, el viejo sol, que caminaba en las alturas y  se casó con Teia, la diosa del brillo y la vista, y dieron a luz a Helios, Eos y Selene. Y Mnemósine, la diosa de la memoria, también una Titánide, que fue la madre de las Musas.

Gea, cansada de parir todo tipo de seres y de los excesos de Urano, ofreció una hoz a sus hijos para que lo eliminaran. Sólo Cronos aceptó  la tarea y durante la noche, mientras Urano caía sobre Gea, segó de un tajo sus testículos, parte de los cuales cayeron al mar y fecundaron las olas, de las que nació Afrodita. De la sangre que se derramó sobre la tierra nacieron las Erinnias y los Gigantes.

Cronos se convirtió en el nuevo dios del nuevo orden que, casado con su hermana Rhea, trajo las leyes del tiempo y de la siembra. Pero Urano sigue habitando las profundidades del inconsciente como arquetipo del caos, la chispa de la creación.

Urano fue descubierto por Herschel en 1781. De tono verdoso y cubierto de nubes, es un planeta lento que tiene una revolución sidérea de 83,45 años, y da la impresión de que camina tumbado, pues se ve como un pequeño disco ligeramente achatado.

Urano, como hijo de Kaos, es el que está antes de todo, es la chispa del Big Bang. Es la respiración del cosmos, Vishnú, el océano de energía. Es el aliento divino y el verbo que se hizo carne. Es la idea inicial, la iluminación repentina, la liberad creadora, la inspiración y la revelación. Con Eros, su hermano y aliado, es la fuerza electromagnética, la fuerza nuclear, el campo cuántico, las nubes cargadas de lluvia, la fuente de todas las semillas, el impulso originario a la creación y la manifestación de la forma.

Urano es el hacedor de lluvia y como tal,  hace 3.900 millones de años, el vapor de agua acumulado en la atmósfera se condensó y comenzó a caer en forma de una lluvia, que durante millones de años acabó cubriendo las tres cuartas partes de nuestro planeta y formó los mares y océanos.

Es la fuerza creadora e imparable del Universo, la energía pura que destruye para seguir creando. Es la renovación continua de la vida. Es la mente abstracta, la intuición que aparece como un rayo de claridad e inspiración y abre a nuevas posibilidades y experiencias. Es la fuerza creadora de la energía en continuo fluir y trasformación. Es la originalidad, la creatividad, aquel aspecto en el que somos únicos.

Urano es nuestra capacidad para innovar, para crear y aportar algo único al mundo.