PLUTÓN

PLUTÓN

 

Hermano de Zeus y Neptuno, colaboró en la lucha contra los Titanes con su casco de piel de perro, que lo volvía invisible. Cuando Zeus repartió el mundo, le concedió a Plutón/Hades los dominios del mundo subterráneo, el Tártaro, donde Caronte cruzaba la laguna Estigia con su barca llena de almas y Cerbero, el perro de tres cabezas, guardaba las puertas del infierno.

Según cuenta la leyenda, Perséfone, hija de Deméter, la diosa Madre, fue raptada por Hades mientras paseaba con las ninfas, y más tarde se convirtió en su esposa. Esto provocó en su madre una profunda depresión que sumergió a la naturaleza en un largo período de oscuridad. Cuando la situación se volvió insostenible, Zeus intervino para hacer un pacto con Deméter en el que Perséfone acordaba pasar seis meses al año en el Tártaro y seis meses con su madre en la superficie de la tierra. Esta historia relata el ciclo de las estaciones y de la semilla, que cada año se sumerge en la oscuridad para después brotar hacia la superficie, florecer, dar su fruto y volver otra vez a sumergirse en la tierra como semilla.

Hades, el Invisible, o Plutón, el Rico, poseía el dominio de los metales y piedras preciosas y de los tesoros ocultos. Se le temía y a la vez invocaba porque su poder generaba los procesos químicos que devolvían a la tierra sus nutrientes.

En el origen, eran la propia Perséfone y su compañera la triple Hékate, las señoras del inframundo, las que regían los ciclos de la vida y de la muerte y guardaban la sabiduría de la verdad última de todas las cosas, la verdad escondida en las fuerzas de la naturaleza y los elementos que componen la vida.

Con el rapto de Hades a Perséfone, se reescribe el mito bajo el nuevo orden patriarcal, pero en el carácter profundo del arquetipo, Plutón sigue siendo un aliado de la diosa naturaleza. Por eso es a la vez invisible y visible, porque más allá de las interpretaciones humanas, más allá de la propia existencia de los humanos, habita el mundo de las fuerzas que subyacen a cualquier manifestación y nos recuerda que las potencias de la naturaleza están más allá de nuestro control.

Perséfone es también diosa del laberinto convertida en Ariadna, la señora de la transformación, cuando acude al encuentro de su sombra y desvela su ser íntimo. Y como Isthar en su viaje al inframundo, se desnuda de sus siete velos para enfrentarse con sus miedos y como la serpiente, desprenderse de la vieja piel y volver a renacer, como la naturaleza en primavera.

El Plutón astrológico nos conecta con la realidad y la verdad porque nos enfrenta con algún aspecto oscuro, aquello que no queremos mirar, el monstruo en el centro del laberinto, que se viste de obsesiones, dependencias, envidias, celos, manipulación, ambición y luchas de poder, y al que algún día tendremos que hacer frente, agarrados al hilo de Ariadna, en un viaje de crisis y de muerte que será la puerta hacia el centro del ser, el lugar del tesoro escondido que guarda Hékate con el perro de tres cabezas, ese lugar de la verdad que asoma en la madurez de la iniciación.

De este viaje podemos renacer más verdaderos, centrados y auténticos, o morir. Podemos renacer como Psique, a la consciencia despierta y el amor verdadero junto a Eros, o desaparecer como Eurídice, atrapada en el deseo, la impaciencia y la ambición de Orfeo.

Algunos mitos sobre la semilla.

Allí donde Plutón se manifiesta, la humanidad entera se enfrenta al uso del poder para poder sacar a la luz el engaño y descubrir el verdadero tesoro, la posibilidad de transformación y evolución real.

Plutón nos enfrenta con los monstruos más terribles para descubrir que son ilusión y que la verdad está en la vida, más allá de toda manipulación que queramos ejercer sobre ella.

Plutón destruye aquello que inevitablemente ha de morir. Al mirar de frente su verdad, descubrimos aquello que es inmortal e invisible, el oro puro de los alquimistas, la energía pura, fuente de toda creación.

Plutón es la fuerza que late en el fondo del inconsciente y que pugna por salir a la luz destruyendo todas las mentiras personales o sociales. Es el fondo de energía universal al que todos estamos conectados y del que nacen todas las manifestaciones. Es la gravedad, la misteriosa fuerza que nos mantiene sobre el planeta. Es el poder en su sentido profundo, el poder de la naturaleza, de las fuerzas físicas, de la energía. Es el electromagnetismo y las fuerzas nucleares. Es el poder de la riqueza interior. Es la dualidad entre Eros y Tánatos, entre el deseo y la muerte en el ciclo de destrucción y recreación de la vida.