MERCURIO

MERCURIO

 

Mercurio es el planeta que está más cerca del Sol, por eso la observación de Mercurio es difícil porque nunca se aleja más de 28º del Sol. Su período sidéreo es de 87, 97 días.

En la mitología griega era Hermes, hijo de Zeus y de la ninfa Maya. Más adelante, en el mundo romano, se convirtió en Mercurio, y Maya pasó a encarnar uno de los múltiples aspectos de la diosa Madre, en este caso su aspecto primaveral, que dio nombre al mes de mayo.

Hermes/Mercurio creció precoz en agilidad e inteligencia, astuto, inquieto y juvenil. Inventó la lira y la flauta, que luego pudo cambiarle a Apolo por su cayado de oro. También inventó la música, el alfabeto, la astronomía, la gimnasia, los pesos y medidas, y se convirtió en el dios protector de los viajeros, los oradores y los comerciantes.  Los ladrones lo adoraban por su habilidad para el engaño. Robó el carcaj de flechas de Cupido, la espada de Ares, el ceñidor de Afrodita, el tridente de Poseidón. A pesar de todo se convirtió en el mensajero del Olimpo y aparece en muchos mitos como enviado, intermediario y colaborador de Zeus.

En su actividad principal era el Psicopompo, porque guiaba a los muertos en su viaje al Tártaro, el inframundo, y porque se le asignó la protección de los viajeros en general, especialmente en los cruces de caminos, donde usurpó su lugar a Hékate. Se colocaban imágenes suyas en las encrucijadas, y a veces mojones de piedras, que ofrendaban los caminantes al pasar.

Se representa con el sombrero de viajero o el casco alado, sandalias aladas y una capa, pero su símbolo más importante es el caduceo, el cayado de oro que consiguió cambiarle a Apolo por la lira y que transformó en su varita mágica. Según su leyenda, Hermes tropezó un día con dos serpientes que se estaban peleando, las golpeó con su bastón y se enroscaron en torno al cayado, que se convirtió así en el Caduceo. Su poder era el de «ligar» y «disolver». Transformaba en oro todo lo que tocaba y protegía de los peligros. Es el símbolo de la sabiduría de unir los opuestos internos (solares y lunares) y llevar los instintos al nivel de la consciencia y la sabiduría.

El arquetipo de Hermes/ Mercurio camina por todos los mundos, del consciente al inconsciente, como cada día nuestro cuerpo y psique entre la vigilia y el sueño. Es por eso que también es el señor de las puertas.

Representa el poder de la palabra y el de todos los lenguajes, y la capacidad de traducirlos y comprenderlos. Su nombre, Hermes, significa intérprete o mediador. El Mercurio romano estaba muy relacionado con el comercio (del latín merx: mercancía o mercare: comerciar).

A través de lo que representa Mercurio en nuestra psique, asimilamos la información que nos llega del exterior. Su posición en nuestro mapa astral nos habla acerca de nuestra capacidad para comprender y traducir esa información, nuestra capacidad para aprender, para comunicar y para el intercambio. Nuestra movilidad, nuestra capacidad de asimilación de conocimientos, el lenguaje, la escritura y la lectura. Representa cómo vivimos los viajes y desplazamientos cortos. Cómo son nuestros reflejos y si tenemos agilidad física o mental. Nos descubre la necesidad de claridad y orientación.

Como mensajero alado y Psicopompo conecta consciente e inconsciente y se mueve con ligereza en ambos niveles. 

Hay una relación entre lo mágico y este arquetipo, al que ninguna puerta, camino o mundo le es inaccesible. Juega con las palabras para invocar imágenes y emociones, y da a cada cosa su lugar en el mundo al nombrarla.  Es el poder del lenguaje que organiza nuestra mente y pensamientos, nuestro diálogo interior.

El Hermes mágico nos enseña el Arte Hermético, la Alquimia, que investiga el misterioso mundo de la naturaleza, del más allá y de la psique. Mediador entre el mundo lunar y solar, aspira hacia la vertical simbolizada por su caduceo, que une el cielo y la tierra. Cuerpo, instinto, emoción, sentimiento, mente y espíritu. Y transforma su energía alcanzando la ligereza y la agilidad que abre las puertas de la intuición, el conocimiento, la comprensión y la verdad interior.

Mercurio rige en el cuerpo el sistema nervioso, el cerebro, con la capacidad de retener y elaborar la información, el pensamiento, el lenguaje y la comunicación.  La vista, boca, lengua y sistema respiratorio. Las manos y los brazos, con los que acompañamos de gestos nuestras palabras, y son las herramientas del cerebro, que traducen las ideas en acciones. Y las piernas, que nos sirven en los desplazamientos.

Es mente, intelecto, forma de expresarse y comunicar, contacto con el entorno. Curiosidad, intereses intelectuales y de intercambio. El impulso a investigar y desvelar los misterios.