Origen

LAS FASES DE LA LUNA EN LIBRA, ESCORPIO Y SAGITARIO

La Luna Creciente de Libra

Es Afrodita Urania, la estrella más brillante, el lucero, diosa del amor es su dimensión más espiritual, en contraste con la Afrodita Pandemos, la Venus de Tauro, asociada al amor y el placer sexual. Afrodita Urania es la nacida del padre Urano, sin intervención de la madre, como Atenea de Zeus, que nació de la cabeza del padre, Afrodita nació del semen de Urano derramado sobre las olas del mar al ser castrado por Cronos, que cumplía órdenes de Gea, la diosa Tierra. Esta dimensión de Afrodita, como la de Atenea, se relaciona con su aspecto masculino, el matrimonio interno, simbolizado en su matrimonio con Ares, que en su origen era el artesano. Afrodita Urania es la diosa de la belleza de la naturaleza cuando es transformada por la mano humana en su búsqueda espiritual a través del arte.

La Luna Llena de Libra

Es Hera, la esposa de Zeus y reina del Olimpo. Aunque una diosa madre ancestral como Rea, Gea, Deméter o Cibeles. En su historia aparece pactando con el nuevo orden y convirtiéndose así en la diosa protectora de los matrimonios, el lugar de las mujeres y las madres en el nuevo orden masculino. Ante las infidelidades de Zeus, Hera aparece en la mitología como una esposa celosa e iracunda, que representa el aspecto competitivo y dominante de la diosa en Libra. En su afán por defender la justicia en los compromisos amorosos, a veces carga contra quien menos lo merece. 

La Luna Menguante de Libra

Se asocia a las Horas, diosas del orden en la naturaleza, que como hijas de Zeus eran: Eunomia, diosa de las leyes; Dice, diosa de la justicia; e Irene, diosa de la paz. Es la necesidad de orden y equilibrio.

La Luna Creciente de Escorpio

Es Perséfone, hija de Deméter, la diosa madre naturaleza. Mientras Perséfone recogía flores con algunas ninfas amigas, fue raptada por Hades- Plutón, el dios del Tártaro, el inframundo. Es la joven Koré, la muchacha recién florecida, llena de vida, que descubre su sexualidad. Una diosa antigua que, antes de asociarse a Plutón, era la Señora de las riquezas de las profundidades de la tierra en sus cuevas y cavernas, de las gemas y minerales y de las aguas termales, que alimentaban las calderas de los volcanes, asociados también al poder de Perséfone, la que conoce los secretos de la transformación, de la purificación y la liberación de residuos que rejuvenece y ayuda a recuperar la vitalidad y el deseo.

La Luna Llena de Escorpio

Es Perséfone que, al casarse con Hades – Plutón, se convirtió en Señora del Tártaro y Señora de los muertos. Es Ereshkigal, diosa de la vida y de la muerte, diosa serpiente, la hermana de Isthar, la que conoce los secretos y el poder de la putrefacción como el abono de la nueva vida. La que recicla, limpia y purifica, a través de las crisis, despojándose de sus velos. La que guía en la oscuridad, la bella secreta.

La Luna Menguante de Escorpio

Es la Cailleach gaélica, la madre vieja, la sabia, la diosa de las montañas, la madre de las piedras, la anciana que se sienta con sus lobos en la encrucijada del invierno y se transforma en grulla. Ella conoce los secretos del clima en las encrucijadas del año.

La Luna Creciente de Sagitario

Es Macha, la diosa irlandesa de los caballos, de la naturaleza libre y salvaje, del amanecer. Vital, bella, sensual, independiente y dominante, era tan veloz que ganaba a sus caballos en las carreras.

La Luna Llena de Sagitario

Es Dione, la diosa roble, una diosa ancestral, que tenía su santuario en un bosque de robles, donde estaba el oráculo de Dódona en la Edad de Bronce. Era una diosa prehelénica de la abundancia y fertilidad, que se relacionada con las raíces del “gran roble”, el árbol sagrado. Era una diosa andrógina, que en su aspecto masculino era el antiguo Zeus Naios y en su aspecto femenino era Dione Naia. Su oráculo nacía en el viento y sus sonidos y en la caída de las hojas en el bosque.

La Luna Menguante de Sagitario

Es Epona, la diosa de los caballos, de las aguas y la fertilidad. Con sus caballos guiaba a los muertos en su viaje hacia el inframundo. Protegía los hogares, donde propiciaba la abundancia y la prosperidad. Representa le energía que declina y empuja hacia el interior, hacia la calidez de la intimidad y del hogar.

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