LAS FASES DE LA LUNA EN CÁNCER, LEO Y VIRGO

La Luna Creciente de Cáncer

Es Ilitía, la diosa que guiaba los nacimientos en la cultura minoica, donde era honrada en sus cavernas. Una ancestral Ariadna, que despertaba la intuición del camino real, del nacimiento en el parto y el camino de la vida en la iniciación a la vida adulta. Ilitía portaba su antorcha para ayudar a los niños a ir de la oscuridad a la luz. Es la confianza en el camino individual.

La Luna Llena de Cáncer

Es Deméter, que significa diosa madre. Deméter era la diosa Tierra que alimenta con sus frutos y enseñó a cultivar la tierra, diosa de la agricultura y los cereales. Deméter y Perséfone, su hija, eran las diosas de los misterios eleusinos, los ritos iniciáticos anuales que se celebraban en Eleusis, cerca de Atenas, y en los que, entre peregrinaciones y procesiones, danzas, comidas y fiestas, los asistentes se iniciaban en el misterio de la reproducción, de la migración genética entre la madre y la hija, en el lugar sagrado del útero, el grial de la vida. Deméter representa a la madre y la maternidad en su aspecto dual, como alimento, protección y cuidado, y en su aspecto posesivo, que puede retener a su cría más tiempo del debido y paralizar su crecimiento, por eso en su mitología es inseparable de su hija Perséfone que, al crecer y descubrir su sexualidad, reivindica sus deseos y su libertad para reinar en su propio territorio vital. Es la  sabiduría de la maternidad, que crea, alimenta y ayuda a crecer y a madurar.

La Luna Menguante de Cáncer

Es Hécate, una diosa muy antigua, diosa madre asociada a la luna, que protegía a los niños en el parto, como viajeros entre dimensiones. Representaba las tierras libres y salvajes, sin cultivar, la sabiduría y el misterio de la naturaleza. Más adelante, al ser transformada por el patriarcado, se asoció a la magia y la hechicería y se convirtió en una diosa de la noche oscura, de los territorios del inframundo, una diosa triple que aparece sosteniendo una antorcha, como guía en la oscuridad, una llave, como abridora de puertas y señora de las encrucijadas, y una serpiente, como señora de la vida y de la muerte, que representa lo oculto y desconocido. Es la que guarda las puertas del mundo inconsciente, de lo que no queremos ver, pero también es la que nos incita a indagar, a profundizar y a descubrir los secretos ocultos en nuestro interior y más allá de los miedos y fantasmas. Era la diosa de los lugares de tránsito, como las encrucijadas, las puertas y umbrales, en los que protegía de la confusión, el miedo y la locura. Nos guía en todas las situaciones de crisis y tránsito, como los procesos de nacimiento y crecimiento, en los cambios hormonales de la  adolescencia, los cambios de estado de la edad adulta, de la  menopausia y hacia la vejez y la muerte. Es el conocimiento de lo invisible e inconsciente.

La Luna Creciente de Leo

Es Brigid o Brigantia, la diosa celta del fuego y la poesía mítica, una de los Tuatha de Danann, las divinidades ancestrales de los celtas, hijas de Danna, la diosa madre. Brigid era una diosa triple que inspiraba a los bardos y chamanas, protegía e instruía en la artesanía, la metalurgia, la agricultura, la ganadería y la sanación. Poseía el fuego, la llama sagrada siempre encendida, como Vesta en roma o Hestia en Grecia, que representa la inspiración y la intuición creativa. Sus fiestas todavía se celebran con velas y antorchas. También estaba relacionada con los pozos sagrados y las aguas curativas, que en Inglaterra e Irlanda todavía se decoran con tiras de telas de colores y pétalos de flores. En la época cristiana se convirtió en santa Brígida. Es la luz que guía la inspiración y la innovación creativa.

La Luna Llena de Leo

Es Cibeles, diosa de la tierra y de la luna, que representaba las montañas y cavernas, que protegen y dan cobijo. Sus animales eran las abejas y los leones. Es una de las diosas de los ciclos como Señora de la rueda y del carro, de las peregrinaciones y las fiestas de la cosecha. Es la celebración de la vida y sus regalos.

La Luna Menguante de Leo

Es Baubo, una mujer anciana que aparece en la leyenda asociada al rapto de Perséfone. Deméter, deprimida por la pérdida de su hija Perséfone, vagaba por el mundo llorosa, atrapada en el pozo de su desolación, y como diosa de la naturaleza que era, había sumergido a ésta en un invierno perpetuo. Un día, Deméter se acercó a un grupo de mujeres que charlaban alrededor a un fuego, donde Baubo, una vieja sabia, empezó a contar chistes eróticos mientras se levantaba las faldas y enseñaba su vulva. De esta forma consiguió hacer reír a  la diosa. Baubo sacó a Deméter de su depresión y la naturaleza volvió a recuperar el flujo de la vida, su ciclo natural. Es el sentido del humor y la risa con su poder revitalizante y liberador.

La Luna Creciente de Virgo

Es Ariadna, la Señora del laberinto, la hilandera, la que guía con su sabiduría los pasos del día, y con su corona de estrellas, los sueños lúcidos. La que sabe qué y cómo, la que recuerda que un paso sigue a otro. La que sana de los miedos y de las emociones confusas, la que ayuda a desenredar y ordenar. La que anuncia el tiempo de guardar el grano, de proteger el ganado, de hacer conservas para el invierno. La que disfruta de las danzas en el atardecer dorado, cuando ya comienza a despedirse el sol. Es la sabiduría de la organización y el tiempo presente.

La Luna Llena de Virgo

Es Dannan, la madre más antigua, «la madre que engendró el cielo y la tierra» o «la abuela que parió a todos los dioses». Danann era la diosa madre celta, llamada también Anu, Annis, Dana o Ana. Era la diosa del origen, la madre de los Tuatha de Danann o “gente de la diosa Danu”, la abuela sabia que conocía los misterios de la vida y de la muerte, la relación entre la tierra y la luna. Su nombre significa agua del cielo y da nombre al río Danubio. Tiene entre sus dones el de repartir y distribuir las aguas y los frutos de la naturaleza con equidad y justicia. Es la organización y distribución de la cosecha que prepara para la supervivencia en el invierno.

La Luna Menguante de Virgo

Es Temis, hija de Urano y Gea, su nombre significa “ley de la naturaleza”.  Representaba las leyes naturales que los humanos debían respetar si no querían caer en manos de Némesis “la que trae el justo castigo”. Temis recibió el oráculo de Delfos de Gea y luego se lo pasó a Febe, hasta que ya en época patriarcal fue heredado por Apolo. Vivió mucho tiempo entre los humanos, enseñando el equilibrio justo con la naturaleza, hasta que llegó la Edad de Hierro, la Edad Oscura, en la que llena de espanto por los crímenes que se cometían, se fue al cielo, donde se convirtió en la constelación de Virgo. Representa la última semana del verano, cuando la oscuridad comienza a inundar los días y anuncia el otoño y el invierno. Es la sabiduría que se prepara para el futuro.

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