LUNA SEMILLA DE ACUARIO 2020

Ya se alarga la luz y llega más allá de la ventana, ya toca los libros del primer estante, casi en el centro del cuarto, todavía baja, todavía esquinada, todavía tímida. Ya llegan Imbolc y la Candelaria, el primero de febrero, con sus luces que saludan al joven Sol. Ya llega la rata metálica, que abre el año lunar y el desfile de animales en el cielo chino, que su sabiduría, su astucia y su intuición nos den las claves para echar a los virus fantasmales y sembrar lo nuevo.

Se aprende de las tormentas, del granizo, del canto y el vuelo de los pájaros. Se aprende sobre el tiempo y su cualidad, que cada año se despliega en la espiral eterna, porque de su cantidad ya sabemos, la teníamos tatuada al nacer.

Día, noche, día, noche… Luego llegaron las horas, de ir al colegio, de comer, de bañarse, de irse a dormir… Más tarde nos llegaron los minutos y los segundos, cuando se nos escapaban de las manos y anunciaban despedidas. Como un sueño se pasa la vida cuando lo que importa solo es un tiempo que vuela rápido, como un sueño que se nos escapa al despertar.

Despertar es una palabra de Acuario, del aguador que vuelca su cántara desde el cielo, de la estrella que derrama sus luces en la noche, de esas nubes que truenan y descargan nieves, granizos y lluvias para despertar a la tierra de su letargo, porque el sol ya asoma y calienta con sus rayos las esquinas de la vida.

Como soles y aguas nuevas, como nieves fragantes, así es Acuario y su Luna Nueva, un tiempo de promesas, de recibir señales y revelaciones, de apertura, de posibilidades y de esperanza. Un tiempo de prepararse porque pronto habrá que sembrar y sin siembra no habrá cosecha.

Quizás es por esto que en algunas culturas que siguen el calendario lunar, como la china, el primer día del año es el de la primera luna nueva después del solsticio de invierno, porque es la luna que trae las cualidades del año y  sintonizar con ella nos ayuda a organizar las actividades.

Mientras celebramos las nieves y las nuevas luces, no se nos olvide echar una mirada a lo que tenemos, a lo está hecho, a lo aprendido, a lo creado, porque habrá que valorar, aceptar y reciclar.

También habrá que mirar lo que nos queda en el tintero, puede que se haya pasado de fecha, no dejemos que nos arrastre su amargura.

Los eclipses de las Navidades y la conjunción de Saturno y Plutón en Capricornio nos recuerdan que es un tiempo de aceptar y reciclar el pasado. Puede que nos pesen sus cargas, las antiguas elecciones y decisiones, quizás ahora ya no volveríamos a tomarlas. La vieja vida con sus luces y sombras será ahora cimiento y abono de la nueva, que ya comienza a brotar entre los gritos de las tormentas, entre el miedo y la desconfianza, entre las amenazas de los que tienen la mirada gastada, entre la avaricia de los que se creen intocables, entre las nubes de humo de las pantallas….

Que esta luna semilla se nos iluminen las circunvoluciones de nuestros cerebros y en la cámara secreta, el Tálamo, se abra y crezca la semilla de la consciencia que nos ayude a encontrar el hilo de la nueva vida.

CALENDARIO LUNAR – 2020

 

3 respuestas a «LUNA SEMILLA DE ACUARIO 2020»

  1. Un toque casi poético de una realidad que se nos impone. Buen trabajo, de nuevo May mis felicitaciones por lo que trasmites y por como lo haces.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.