MARTE EN ARIES Y LUNA NUEVA DE JULIO

LUNA NUEVA 20 JULIO 2020

Ya están Marte en Aries y Saturno otra vez en Capricornio, acercándose a la conjunción con Júpiter y Plutón. Estos tres, Saturno, Plutón y Júpiter, están ahora en su movimiento retrógrado, revisando lo que ha pasado, buscando respuestas, sacando a la luz lo escondido, limpiando y reciclando. En esto Plutón es un experto, en sacar cosas ocultas a la luz para obligarnos a revisar y hacer limpieza. Su arquetipo también representa los poderes de la naturaleza, esa que somos y que es, pero que todavía nos cuesta reconocer y aceptar como la realidad, porque llevamos demasiado tiempo creando metáforas sobre poderes extra terrenales e intentando dominarla y controlarla.

Saturno, Júpiter y Plutón repasan este año los viejos valores y esquemas de su poder. Saturno como arquetipo de las estructuras políticas y económicas de la sociedad; Júpiter del poder religioso e ideológico; y Plutón de la naturaleza en su dimensión más profunda y oculta, de su física, su química, su biología y sus ecosistemas, de las fuerzas que operan en ella, sus misterios y trasformaciones. Plutón nos propone conocerla, aprender sobre la materia y la energía, sobre los seres más pequeños, células, virus, bacterias, anticuerpos, átomos, Bosones de Higgs, quarks, que ahora evidencian su presencia y su poder en los niveles más grandes y visibles de la materia. Plutón es el misterio de la transformación química, de la fusión de partículas, de los agujeros negros y de los virus diminutos. Plutón es el que nos hace pequeños frente a la energía en su continua transformación, el que disuelve nuestra arrogancia y nos recicla para crear algo diferente. También disuelve y recicla los dogmas y creencias de Júpiter, y las rígidas estructuras de Saturno.

Marte se volverá retrógrado el 10 de septiembre y no recupera su movimiento directo hasta el 15 de noviembre; y tocará en cuadratura a Júpiter, Plutón y Saturno desde mediados de agosto, en septiembre y hasta mediados de octubre; luego, a mediados de diciembre, hará cuadratura a Plutón mientras Júpiter y Saturno entran en Acuario y se produce el eclipse total de Sol del 14 de diciembre en Sagitario. Estos aspectos nos señalan unas Navidades intensas que abrirán la puerta a una etapa diferente en el 2021. Cuando Marte salga de Aries, el 6 de enero de 2021, se acercará a la conjunción con Urano en Tauro, el 20 de enero, y los dos juntos harán cuadratura a Júpiter y Saturno en Acuario. Esto diseña un nuevo panorama, soluciones, pero también nuevos retos. Acuario nos abre a un mundo que tendrá que ser más colaborativo y que vendrá cargado de descubrimientos, nuevas tecnologías y herramientas, y una apertura de horizontes de nos abrirá las puertas del Universo.

Saturno volverá al movimiento directo el 30 de septiembre, Plutón el 5 de octubre y Júpiter el 14 de septiembre. Entonces se activarán con fuerza, tanto en su versión resistente y reaccionaria al cambio, como en su crisis y su necesidad de encontrar nuevas alternativas. En noviembre volverán a repetir los tres una conjunción cercana en Capricornio, en un encuentro parecido al que tuvieron en marzo, en el que entonces también participó Marte, cuando se disparó la crisis sanitaria, al formar conjunción con ellos en Capricornio.

Neptuno está ahora también retrógrado y formando un sextil a los tres en Capricornio, un intermedio lleno de dudas, un repaso profundo, histórico, emocional, psicológico y terapéutico de las formas que ha tomado nuestra historia colectiva, de los personajes relevantes y sus historias secretas, los que han habitado la cúspide de las pirámides, que ahora, con las crisis disparadas este año, comenzarán a aplanarse e igualarse para que nadie pueda habitar en solitario una cúspide bajo la que esconder sus inconfesables secretos mientras somete a sus bases a una voluntad mentirosa.

Neptuno es muy espiritual mientras transita Piscis, sueña y medita, y aprovecha el semiconfinamiento, la lentitud de estos tiempos para repensar sus fantasías de poder, sus creencias, sus ideales, sus sueños de grandeza, y lavar su ego en las aguas de la humildad y la compasión, del perdón y de la comprensión. En su movimiento retrógrado, en el que seguirá hasta el 29 de noviembre, Neptuno se baña en aguas calientes, sanadoras, porque llora los pecados del pasado.

Mientras estos planetas lejanos, arquetipos colectivos y sociales, ideológicos y religiosos, políticos y económicos, son lavados en las profundidades de la materia y la energía por Plutón y Neptuno, el protagonista de este tiempo intermedio entre Lugnasad y Samhain, entre el centro del verano y el centro del otoño, es Marte, que ha llegado a Aries el día 29 de junio y estará allí hasta el 7 de enero de 2021. En este tiempo hará conjunción con Quirón y con Lilith, que están en Aries, con los dos marginados y heridos de la mitología. Quirón, el centauro nacido de una violación, un inmortal con una herida incurable, y Lilith, un aspecto de la antigua diosa, de su potencial sexual, del aliento de fuego que despierta los deseos, que el orden patriarcal convirtió en demonio y madre de demonios. Heredera de Medusa y Pandora, es uno de los mitos sobre la mujer como culpable de todos los males de la humanidad.

Marte, el arquetipo del herrero y artesano en el Neolítico, del creador de herramientas, cazador y agricultor que, en el orden patriarcal, a partir de la Edad de Hierro, se convierte en héroe y guerrero, se encuentra con estos dos aspectos de la psique colectiva para reconocerse en ellos y aprender algo importante. Quirón sujetará la impulsividad y el intento de acción marciana, pondrá límites a su deseo y su impaciencia. Aceptar la situación supondrá crecimiento y sabiduría, reconocer nuestras pasiones, las máscaras del ego, que tapa sus heridas en arrogancia y desprecio hacia lo que considera debilidad de otros. Marte tendrá que reconocer su incapacidad, su inmadurez, sus heridas infantiles, sus celos, su envidia, su miedo. Aceptar lo que se ha roto y arreglarlo, aunque no quede igual. Aceptar la limitación del contacto, de la acción, del movimiento, de la mascarilla, a pesar de la ira que recorre al quejumbroso niño eterno. Quirón como maestro propone aprender de lo que está pasando, sin juzgar, aprender de su impotencia, de su herida y de su rabia, de sus carencias, y descubrir que esa comprensión abre la puerta  de una nueva heroicidad, de una nueva y más compasiva humanidad, pero sobre todo de la madurez, lo que supone asumir todas las partes del sí mismo, reconocer las máscaras del ego, descubrir su potencial para colaborar con los demás, desarrollar su cualidad única y asumir su responsabilidad.

La Luna Nueva de este mes de julio será el día 20, en Cáncer por segunda vez, la primera fue con el solsticio de verano y el eclipse anular de Sol.

Muchas cosas relacionadas con el mundo de Cáncer se mueven con los eclipses de este verano, como la familia y sobre todo la Madre, arquetipo del caldero y el nuevo nacimiento, del alimento y el cuidado. De la Madre Tierra, el planeta que nos acoge y alimenta. De la Madre Naturaleza, de las madres humanas y las madres de todas las especies. De la Madre Vida, la Madre Energía. Del hogar, la casa, la cama, la cocina, el caparazón del cangrejo, la bolsa del canguro, el útero de los mamíferos, el nido de los pájaros, la cueva de los osos… Del estómago y la digestión, de la memoria en el cerebro, flotando en su cubo de emociones.

Con esta Luna Nueva se cierra el ciclo en que los eclipses han estado alternándose entre Cáncer y Capricornio, donde el Nodo del pasado estaba en Capricornio, la crisis profunda del sistema patriarcal y piramidal, y el Nodo del futuro en Cáncer, que nos avisa de que no podemos seguir sin esa estrategia del cuidado, del cariño y el alimento, del amor y el sustento de la Madre Planetaria. De la colaboración. De la atención a la higiene y la salud, a la vivienda, del espacio íntimo, del cuerpo, de la casa y de la Tierra, nuestro hogar en el Universo. Una profunda sanación para un aspecto despojado durante siglos.

Mientras el virus pugna por volver a confinarnos en las casas, nos protegemos con mascarillas en las calles, otro aspecto del caparazón protector del cangrejo.

Esta Luna del centro del verano, justo antes de entrar en Leo, la exaltación del ardiente Sol, esta Luna de Cáncer, es la madre del fuego, que nos recuerda que ningún fuego arde sin combustible y nos da una de las claves que necesitamos para salir de la crisis, para no hundirnos en el abismo, para alimentar un futuro esperanzado, colaborar.

Sin el apoyo, sin el cuidado, sin la empatía, sin la consideración y el reconocimiento mutuo, nadie puede desarrollar su brillo individual, su manifestación del sí mismo, única y original. Sin la colaboración y el respeto entre unos y otros, nada conseguiremos que no esté grabado de heridas. Y de esto sabrá Marte en su encuentro con Quirón, de las heridas de las guerras, que laten con un dolor más agudo cuando se eternizan al ver a sus jefes traicionar los principios por los que lucharon; utilizar a sus jóvenes como carne para sus batallas; retarlos a creer que no eran suficientes en sí mismos, que tenían que dejarse la piel y la sangre para valer algo, competir, luchar, violentar madres, abusar… Marte ahora descubre una nueva heroicidad mucho más tierna, más llena de sentido en los hospitales, asomado a las camas de los que sufren, investigando para paliar sus sufrimientos. Un Marte que no tiene género, que abandona su arrogancia y su ego inflado a conveniencia de emperadores, para darse la mano en la colaboración.

Quirón se convirtió en un maestro, un médico, un terapeuta, un sanador, buscaba sanar su propia herida y aprendió que el único camino era aceptarla y aceptarse y con ello, aprendió a guiar a otros hacia su propia sanación. Esta será una gran oportunidad para sanar nuestro Marte herido, nuestra impotencia, nuestras limitaciones, nuestros egos, nuestra decepción.

Esta Luna Nueva en Cáncer nos recuerda que para transformar las grandes estructuras sociales tenemos que transformar también las pequeñas estructuras sobre las que se sustentan. En este tiempo del descanso de Marte, de su vuelta a casa en Aries, es la estructura familiar con su enorme influencia en los individuos y en su desarrollo.

Quirón es el aspecto herido y marginal en nuestro interior, el aspecto en el que sentimos un rechazo sutil en el entorno de la infancia, un rechazo que dejó la huella de una herida que se volvió escondida e incurable. Una herida que se fue formando cuando alguien decía algo feo o despectivo, o culpabilizador sobre nosotros, algo que nos señalaba como defectuosos o diferentes respecto a lo considerado normal. Algo que se repetía de vez en cuando. Alguien señalaba algún defecto cuando se nos caían cosas de las manos o tropezábamos más que otros niños; señalaba algo en nuestro cuerpo, algo diferente, o algo en nuestras habilidades e inteligencia. Algo que quizás aparecía en nuestras pesadillas y sobre lo que guardábamos silencio porque no podíamos ser cobardes, sobre todo los niños, ni quejicas, sobre todo las niñas. A veces era por nuestra dificultad al hablar, por nuestro silencio, por una pasión demasiado temprana hacia los libros, por un sonido demasiado agudo en la voz…. Las miradas y frases del entorno nos herían en ese aspecto vulnerable, en ese rincón donde una íntima intuición percibía la diferencia. Cada uno debía responder a las expectativas que su rol, de género, de clase, de capacidad, y su carencia para hacerlo abría una grieta en su posibilidad de integración y era un sufrimiento secreto, un abismo de marginación. Esto es lo que representa el arquetipo de Quirón y con este aspecto, en su dimensión individual y colectiva, se confronta ahora el arquetipo marciano.

Marte y Quirón aparecen ahora en los trabajadores y trabajadoras de la sanidad, acosados en primera línea por los brotes del virus; en quienes trabajan la vida para poner alimentos en los estantes de los supermercados o en las colas de la necesidad; en quienes llevan el cuidado y la higiene de las casas, de las calles, de los hospitales, de los edificios institucionales, de los lugares de trabajo; en quienes trabajan para cuidar, sanar, atender, educar, enseñar, alimentar, limpiar, ordenar, proteger…

¿Dónde se manifiesta ahora nuestro aspecto herido en Aries? ¿En qué casa natal nos cae todo esto, o donde lo vemos ahora en nuestra vida? Ahí está nuestro ego inmaduro, esa herida que nos cuesta aceptar y retrasa nuestra individuación. Ahí está también nuestra honestidad, nuestra valentía para dejar de quejarnos y aprender del sí mismo.

La propuesta del teatro celeste es una mirada creativa, intuitiva, que nos sirve para reconocer esas metáforas en nuestra psique. Recuerdo a la familia del laberinto cretense, el rey Minos, que encarna a Zeus, el hijo escapado de las fauces de Saturno, un niñato hecho rey. La reina Pasifae, una antigua diosa, mucho más madura que el rey porque encarna a la misma naturaleza, difamada como bruja y obsesa sexual. Ariadna, otra antigua diosa convertida en niña, que no valora su sabiduría y es despreciada por Teseo, un héroe violento, despectivo y egocéntrico. Y el Minotauro, el Quirón de la historia, encerrado en su laberinto, ¿un monstruo o un maestro?

Marte en Aries en conjunción a Quirón representa el aspecto masculino inmaduro, adolescente eterno, atado por los desmanes de los patriarcas, proyectando fuera su debilidad, buscando culpables. Un aspecto asociado a lo masculino, pero que es en realidad empuje, elección, decisión y acción. Aspecto rechazado en las mujeres durante el patriarcado. Nuestros padres nos nombraron como las mujeres que debíamos ser. Nuestras madres nos pidieron no ser tanto para no tener problemas y ser integradas en el mundo de los inmaduros. Ahora todos buscamos nuestra verdad más allá de las viejas leyes y creencias.

Reconocer y aceptar con honestidad nuestras limitaciones y carencias con mucho amor y cuidado, eso le propone Quirón a Marte en esta Luna Nueva de julio.

Nos pone frente a una realidad que es necesario reconocer y aceptar para poder actuar en ella.

Una respuesta a «MARTE EN ARIES Y LUNA NUEVA DE JULIO»

  1. Gracias May por este nuevo escrito. Nos espera un fin de año con mucho movimiento. Marte en Aires no favorece la paciencia. Menos mal que Quirón lo atempera y nos da la oportunidad del tiempo para reflexionar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.