LUNA NUEVA Y ECLIPSE PARCIAL DE SOL EN ACUARIO 15-2-2018

A veces nos cuesta comprender y solo nos queda escuchar el sonido de la vida en el presente. Es la dinámica de los eclipses, un tiempo de cruce que puede parecer un retraso, una confusión, una debilidad, pero que siempre esconde alguna revelación.

El eje de los eclipses va de Leo, en la Luna Llena del 31 de enero, a Acuario, en la Luna Nueva del 15 de febrero. Se abren las puertas simbólicas del nuevo mundo.

Se cierra el ciclo de cinco mil años que empezó en la Edad de Bronce, cuando comenzamos a controlar el territorio, a crear estructuras jerárquicas y a guerrear. Entonces el arquetipo del héroe dejó de representar a la semilla del cereal, asociada a la diosa madre, y se convirtió en guerrero con el nuevo dios patriarca  representado por Zeus, que eliminó a las diosas de la naturaleza.

Durante cinco mil años hemos construido esas estructuras de poder y conquista que ahora, con la tierra esquilmada, el cambio climático, las guerras, los refugiados, la violencia, se  enfrentan a una transformación. Nacen nuevas formas de familia, las mujeres recuperamos poco a poco la libertad y la igualdad que nos robó el paradigma patriarcal, se tambalea la estructura económica creada por los mercados, las nuevas tecnologías avanzan y se integran en la vida cotidiana, nacen nuevos lenguajes. Mucho de lo que hasta hace pocos años era normal y asumido en todos los niveles de la vida, desaparece y se transforma,  y mucho nuevo nace y se instala en lo cotidiano.

Nuestro cerebro Sapiens, tan creativo  y activo desde hace  200.000 años, se bloquea y se satura por los cambios acelerados y el exceso de información. No nos da tiempo a comprender e integrar  lo que está pasando, y surge el miedo, la debilidad, la saturación; nos aferrados a antiguos patrones de comportamiento e ideas, a veces irritados, incómodos y apresurados.

La impaciencia y la arrogancia no nos protegen de nuestros miedos,  del abandono, la soledad, el desarraigo, la carencia, la muerte, el desamor. Entonces sublimamos el consumo, confundimos la autoestima con el egocentrismo, desperdiciamos energía emocional, el tiempo y las ganas  en sueños románticos y en supersticiones varias. Y cuando todo eso no funciona, nos dejamos arrastrar al vacío y el descreimiento.  Nos volvemos distantes  al dolor y el sentimiento, que cuando es propio nos vulnera, y cuando es ajeno nos importuna.

Nos precipitamos sin pararnos a reflexionar hacia el nuevo paradigma tecnológico.

El eclipse de Sol en Acuario trata de todo eso que llega y nos recuerda que estamos en un tiempo de reajustes, que necesitamos integrar todo lo nuevo  y descubrir nuestra verdadera humanidad.

Estamos en la frontera de los mundos, pero en el umbral están todas las posibilidades. Nada está todavía cerrado, las nuevas estructuras no se han formado, están abiertas a las propuestas, mientras la gran posibilidad de la consciencia despierta  la creatividad y cierra la puerta de los viejos fundamentalismos.

Una oportunidad que podemos aprovechar si de verdad no hemos abandonado la esperanza.

Este último par de eclipses nos propone mirar un poco más profundo para obtener un aprendizaje, el descubrimiento de lo que de verdad nos importa. El valor del sí mismo,  la potencialidad única y valiosa que podemos aportar cada uno y que, desde la libertad de elegir y el desarrollo individual, nos devuelve al grupo, que será cada vez menos gregario y más una asociación de  seres únicos,  de individuos unidos en afinidades para colaborar.

En otros tiempos, los eclipses fueron bien aprovechados por las élites para engañar y someter a otros. Hoy sabemos que son momentos cíclicos y singulares en el mapa de relaciones entre la tierra, la luna y el sol, y que afectan a las mareas y el metabolismo. Pero como arquetipos psíquicos de transformación, tocan nuestro inconsciente como avisos de evolución, cuando reconocemos su sincronicidad y aprendemos su lenguaje. Desde ese punto de vista pueden servir como parte de un calendario psíquico. Ayudarnos a  integrar los cambios, a enfrentar viejas situaciones para resolverlas, a reconocer lo que es importante en nuestro presente.

Con Acuario podemos mirar a lo nuevo con confianza y reconocer nuestros propios cambios e innovaciones vitales.  Podemos abrir la ventana del eclipse para que nuestra vida cotidiana se llene  de consciencia y creatividad.

 

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