LUNA NUEVA DE PISCIS

Hoy lunes, diecinueve de marzo, comienza a crecer la Luna y podemos verla entre las nubes en forma de cuenco. Es la fase semilla, que dura unos dos días y medio y es el momento del mes de mayor energía, en el que se renueva nuestro biorritmo, algo apagado en la fase oscura, y nos sentimos más vitales. Pero la Luna traduce infinitos matices según las estaciones y los climas, y ahora, justo cuando nace la primavera, esta Luna creciente empuja con fuerza el renacimiento de la naturaleza y la vida, y lo hace a través de las aguas de Piscis, el sector celeste donde se produjo la Luna nueva del sábado, en conjunción a Quirón.

El planeta Quirón transita Piscis desde hace unos siete años y ahora está a punto de entrar por primera vez en Aries, el día diecinueve de abril.

Piscis es el signo de las aguas de los mares y océanos, pero sobre todo es el arquetipo del agua como fuente de toda la vida en el planeta, como elemento que todo lo impregna, lo inunda, lo diluye, lo transforma, lo purifica y alimenta. Arquetipo de vida y muerte, porque en su seno el agua alberga todos los nacimientos, pero también en sus tormentas e inundaciones destruye y rompe los limites, y devuelve la forma a lo informe.

En el I Chin el hexagrama del agua es lo Abismal, lo que crea y destruye a la vez. Lo que se adapta, fluye y rellena todos los huecos; no se para ante ningún obstáculo y continua su camino hacia el mar, donde confluyen todas las aguas para después evaporarse, alimentar las nubes y regar la tierra de lluvia. Así en un ciclo continuo que purifica y alimenta todo lo que encuentra a su paso.

El arquetipo del agua de Piscis se asocia también con el Inconsciente Colectivo, donde todas las memorias de la humanidad sedimentan experiencias, interpretaciones, culturas,  religiones, ideologías, tradiciones, costumbres, rituales, miedos, modas, fantasmas, anhelos, preguntas y sueños.

Todos nuestros antepasados, desde el primer atisbo de inteligencia y conciencia, desde el primer gesto simbólico, desde la primera pregunta, han dejado su huella en ese lugar oceánico que compartimos.

C. G. Jung fue el primero que dio nombre a esa dimensión de la memoria colectiva, en la que los abismos del miedo y la angustia han creado monstruos, y las alturas de la intuición y la percepción han fraguado sentimientos sublimes como el amor, la empatía o la compasión. Todo está en el mismo caldero donde se cuece desde hace milenios ese proyecto del ser que llamamos humanidad.

Cuando Piscis es visitado por tantos planetas, como ha ocurrido en el último mes al entrar el Sol junto a los planetas rápidos Mercurio y Venus, y los lentos que llevan ahí tiempo, como Neptuno y Quirón, las aguas físicas y psíquicas se han removido. Inundaciones, vientos, nevadas, que devoran orillas y destruyen pero a la vez purifican, alimentan y alivian la tierra de su sequía.

También las aguas psíquicas están removidas e inundan los sótanos de la psique colectiva, llenos de viejas ideas e interpretaciones del mundo.

Las calles se han llenado del agua de humanos de todas las edades que las han convertido en ríos de igualdad, de libertad, de equilibrio, y como el agua, buscan rellenar los abismos que nos separan a unos y otros.

Esta luna nueva del sábado día diecisiete, en su conjunción a Quirón, pone en evidencia todo eso que no nos gusta, que nos discrimina, nos debilita, nos quita alegría, nos vacía de amabilidad, de compasión, de amor.

La era de Piscis comenzaba con los primeros cristianos que, sincronicidad arquetípica, incorporaban los dos peces a su simbología. Amor universal, disolución de los límites, de los egoísmos que nos separan, compasión, caridad, perdón. Pero pronto los antiguos patriarcas tribales, transformados con el imperio romano en poderosos, modificaron los mensajes y añadieron mucha culpa, mucha obediencia ciega y sometimiento, y misoginia y guerras santas, y empañaron de dolor ese anhelo espiritual, y trasladaron la felicidad a un cielo lejano más allá de la muerte.

Ahora, desde la anterior Luna nueva en Acuario, el quince de febrero, que se produjo con un eclipse parcial de Sol, nos encontramos en el umbral de un nuevo mundo. Los antiguos paradigmas piscianos son revisados; vale el amor pero no el sometimiento ni la resignación, no la obediencia ciega, no la aniquilación en aras de paraísos en el más allá, y sí a la solidaridad, sí al acogimiento, sí al respeto, a la igualdad, a la colaboración entre unos y otros.

Mareas de gente para pedir igualdad y justicia. Los niños en Estados Unidos reclaman un mundo sin armas, los mayores una vejez digna, las mujeres una igualdad que se les ha negado a base de ideas y sangre desde la Edad de Hierro.

Algunas estructuras, que parecían inamovibles hasta hace poco, tienen sus cimientos inundados y comienzan a deslizarse, se transforman. El eclipse nos proponía en Acuario abrir las puertas de la psique a nuevas formas de vida. Nos recordaba que el viejo paradigma agota su energía y se acaba, y que nos encontramos en la frontera de uno nuevo, en el que las aguas del inconsciente colectivo nos empujan a participar desde una nueva función en nuestro cerebro, la consciencia, consciencia individual y consciencia colectiva para crear entre todos un mundo mejor y más humano.

Este mes, en esta semilla, con Quirón en los últimos grados de Piscis, se nos hacen evidentes las heridas que arrastra la memoria. La debilidad, la injusticia, la marginación, el miedo, la inseguridad, la diferencia. Las heridas del cuerpo, que duele y enferma, que envejece; de la necesidad, la carencia, la vulnerabilidad, el frio, el desamor, el escepticismo, la maldad, la muerte, la soledad, el abandono.

Flotamos en un trozo de roca llena de agua en torno a una estrella en un universo poblado de galaxias llenas de estrellas y planetas, cada vez mas vacío de dioses y de profetas, y nos enfrentamos al misterio de nuestra existencia con el reto de convertirnos en algo más, de saltar de nuestras pequeñas miserias y crear algo nuevo y bello, lleno de sentido.

Una mirada compasiva a nuestras propias heridas, aceptar nuestra debilidad y nuestros miedos, puede convertirnos de verdad en humanos, con todas las letras, y ayudarnos a salir de esa arrogancia que se ha vuelto tan destructiva, para atravesar el umbral hacia una nueva consciencia. ¿Serán el reconocimiento, la aceptación y el perdón las claves de este mes lunar? Y la paz que acompaña al reconciliarse con uno mismo y la propia vida.

 

Una respuesta a “LUNA NUEVA DE PISCIS”

  1. Genial May, se notan esas heridas a flor de piel de la humanidad, así como la vulnerabilidad y el miedo. Ojalá podamos asumir y transmutar eso, cada uno en su medida y dar ese pasito tan necesario hacia un humano mas adulto

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