LUNA NUEVA DE LIBRA

28 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Ya estamos en otoño, el tiempo del equinoccio en el que los días y las noches se igualan antes de dar paso a la oscuridad que nos llevará al invierno.

Cuando los arquetipos zodiacales nacieron en la psique humana, hace unos 5000 años, a esta época no se la llamaría Libra y no sería una balanza su símbolo, puede más bien que fuera una imagen del sol ocultándose en el horizonte, un sol casi devorado por el dragón de la noche.

Este tiempo, en el que se celebraba todavía la cosecha, era también un tiempo para limpiar, ordenar y preparar los espacios y los cuerpos para el frío; para alimentar a los animales, que más adelante serían sacrificados en el tiempo de Escorpio; para hacer conservas de frutas y verduras, proteger el grano, brindar con el vino nuevo y disfrutar de los atardeceres.

Nada de lo que se hacía para asegurar la supervivencia en el invierno podía realizarse en solitario. En el tiempo de Libra la gente se asociaba y organizaba porque las tareas tenían que hacerse rápido, antes de las primeras nieves, y porque este tiempo era también para repartir  la cosecha, trabajada y recolectada entre todos.

Algunos dólmenes, como el de Viera en Antequera, estaban construidos para recibir en sus profundidades el primer rayo de sol en el amanecer del equinoccio de otoño, y de esta forma honrar, guardar sus rayos y propiciar su renacimiento en la siguiente primavera. Un rito funerario y solar que era compartido de forma solemne y festiva por todos los grupos que habitaban el territorio.

El sol, como todos los seres, volvía en la muerte al vientre de la Madre para reposar, regenerarse y volver a nacer. Como los difuntos de la tribu, que acompañarían al sol en el fondo del dolmen, mientras los tambores y flautas enlazaban los cuerpos en danzas circulares y las miradas jóvenes se cruzaban para propiciar el encuentro. Acabado el ritual y de vuelta a los poblados, algunos de esos jóvenes tomarían la mano de sus nuevas parejas y se irían a vivir con su nueva familia.

Las chamanas y chamanes atenderían enfermos, consultas y dudas. Repartirían hierbas, anunciarían las lluvias y nevadas, contarían en sus círculos lo vivido y aprendido, las señales recibidas y los cambios en el paisaje. Intercambiarían sus sueños para reconocer y diseñar el mejor relato del futuro.

Todos llevarían y cambiarían alimentos, pieles, tejidos, instrumentos, piedras y adornos, animales, recuerdos, novedades. Los niños nacidos desde el ultimo encuentro serian presentados a los grupos y se dirían sus nombres para que fueran recordados, nombres que hablarían de sus cualidades.

Libra es un tiempo de encuentro y reconocimiento. Un tiempo para comprobar si seguimos ahí los unos para los otros. Un tiempo para arreglar viejas rencillas, para acordar futuros proyectos, para ayudarnos en la necesidad, para contar lo que hemos aprendido y descubierto; un tiempo para recordar, informar, reconocer los cambios en las caras conocidas, para saludar a los nuevos y honrar a los que han vuelto con la Madre. Un tiempo para saludar y agradecer juntos al sol y recordar que volverá cuando la noche invernal se termine.

En esas estamos, evaluando nuestra cosecha, nuestras relaciones, nuestros acuerdos, y aunque el calor nos da un respiro y todavía disfrutamos de la luz, preparamos nuestras casas y nuestros cuerpos para el primer arañazo de frío.

Este año la Luna y el Sol en su conjunción, a 5º de Libra, forman oposición a Quirón, el maestro herido, que está a 3º de Aries.

Puede que esta entrada del otoño nos recuerde las limitaciones en el cuerpo, que puede llegar cansado y falto de vitalidad, o en el alma, que puede llegar hastiada y sin ganas de saludar.

Puede que en los encuentros no se haya enlazado la danza esperada, que un anhelo romántico no se haya realizado, que una comunicación no haya sido fluida.

Puede que nuestra caja de nuevos conocimientos esté llena y no sepamos qué hacer con ella mientras engrosamos la lista del paro.

Puede que no sepamos donde están las chamanas y chamanes, los que sueñan y ven las señales, o que hayan dejado de soñar, o que nosotros hayamos olvidado soñar y reconocer la señales.

Quirón en Aries nos habla de decepción, de impotencia, de cansancio, porque algo que hemos valorado y por lo que hemos luchado, no termina de salir y realizarse, o porque nos hemos dado cuenta de que ya no está en nuestra mano seguir por ese camino.

Libra es un arquetipo de sociedad, de agrupación y de acuerdo para sobrevivir juntos y en el territorio compartido, y no parece que eso, en nuestras sociedades modernas, esté dando el resultado que necesitamos. Anuncios de crisis económica, territorios que pretenden segregarse y crear nuevas fronteras, pactos de gobierno que no se forman por quedar enrocados, caras que se observan sin gustarse, sin dialogar, miradas en las que no salta la chispa. Repetimos frases, recomendaciones, las jugadas de siempre, cuando en Libra el juego real consiste en abrirse y reconocer la valía del otro. Consiste en compartir, equilibrar, igualar y pactar. Pero esta entrada de Libra y esta Luna Nueva con su oposición a Quirón nos avisa, parece que eso no está pasando, que no estamos en equilibrio. Aplíquelo cada cual a su tema, economía, intercambio, comunicación, conocimientos, tiempos y espacios, amor, sentimientos, colaboración, acuerdos, diálogo… ¿Dónde comienza a crecer un resentimiento o un dolor porque no nos sentimos en balance? ¿Porqué no se da el equilibrio?

Quirón es un arquetipo asociado al trauma, a las heridas y el dolor incurable, a la soledad y la marginación del diferente. En su mitología, Quirón había nacido de la violación perpetrada por Saturno, transformado en caballo, sobre Philira, una oceánide que se había transformado en yegua para escapar del acoso. De este brutal suceso quedó embarazada y le nació un centauro, mitad humano y mitad caballo, que desarrolló sus cualidades para la enseñanza, la medicina, el arte y la música, pero que siempre se sintió diferente por la constitución de su cuerpo y su origen. A pesar de esto tuvo muchos alumnos y amigos, pero en una situación de violencia provocada por otros centauros de carácter salvaje y pendenciero, sufrió una herida que no pudo sanar a pesar de sus conocimientos, una herida que se volvió incurable y que lo abocó al aislamiento y la soledad, por eso un día, cansado de la eternidad de su herida y de su propia repetición del dolor, aceptó sustituir a Prometeo, aceptó abrirse, reconocer que su dolor estaría ahí, para siempre, y decidió cooperar, salir de sí mismo y hacer algo para mejorar las vidas de otros, y al final se elevó a la categoría de estrella, de luz eterna, de consciencia nueva.

QUIRÓN

Quizás es eso lo que está pasando entre los jóvenes que, con Greta Thunberg, reclaman atención sobre nuestro planeta y su futuro. Porque ya está aquí el problema y ellos lo saben. Aries es joven, es niña y niño, es fuerte, es valiente y espontáneo. El maestro herido en Aries nos recuerda que los heridos son ellos, los jóvenes que vivirán en un mundo agotado, devastado por el ansia y el egoísmo de un capitalismo que se resiste a reflexionar, a parar en su ansia depredadora, que consume la vida en aras de una satisfacción inmediata. Un sistema que no ama, no cuida, no respeta el futuro de los seres y que está en crisis.

La Luna Nueva de este mes en Libra nos interroga, ¿dónde desperdicio la tierra fértil de mi vida? ¿Qué hago con la decepción? ¿Con el desencanto? ¿Con mi sensación de impotencia? ¿Contamina mi rabia, mi lucha interior, mi herida incurable, mi espacio psico/físico o el de los demás? ¿Puedo abonar algo valioso con  mis fracasos, mis decepciones, mis pérdidas?  ¿Puedo encontrar la  luz de la consciencia entre las ruinas de lo que no pudo ser? ¿Entre los desperdicios del esfuerzo que pensé inútil o de la frustración?

En Libra están también Mercurio y Venus en conjunción, arquetipos hermanos y amigos, de la comunicación el primero y del placer y la belleza el segundo, aunque intercambian cualidades, por eso son tan amigos casi siempre. ¿Nos ayudarán a distinguir lo que realmente importa? ¿ A valorar lo que tenemos? ¿A compartir y añadir mas belleza, mas ética, mas alegría y amabilidad a lo que nos rodea? En un tiempo en el que vamos de nuestro dolor a nuestros asuntos, atareados y sin brillos, nos sorprende una música y su músico, un color transformado por la nueva luz,  el regalo de un espacio o un territorio desconocido que nos recibe acogedor; una necesidad que no resulta tan caro cubrir, una comunicación fluida, un sentimiento de empatía mutua, una información que nos aclara ideas, un arco iris que señala su tesoro. Pero tendremos que tener paciencia, Saturno directo se acerca a Plutón en Capricornio, los dos nos avisan del esfuerzo que será necesario para superar la crisis y elaborar la transformación que ya está en marcha. Ojalá el diálogo, el acuerdo solidario, la igualdad, el cuidado y el respeto de la vida y del futuro del planeta y de nuestros jóvenes, sean las claves que designen a los líderes colectivos que tendrán que reunirse y pactar para atravesar esta encrucijada.

Mientras, en nuestras vidas cotidianas, quizás nos estamos esforzando demasiado en mantener situaciones o actividades que ya no están en equilibrio, que han dejado de tener balance, sean internas o externas. Algún aspecto de nuestras estructuras de vida esta en trasformación, pongamos un poco de comprensión y equilibrio en ese tema.

 

2 respuestas a «LUNA NUEVA DE LIBRA»

  1. Frutos, cosecha, comunidad, atardeceres, oscuridad, sanadora herida, transformación, equilibrio…. Luna nueva, Bruja, Chamana misteriosa y sabia.
    Gracias May por mantener viva la memoria que está presente en las señales.

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