Origen

LUNA NUEVA DE LIBRA

16-10-2020

Este mes la Luna Nueva, conjunción de la Luna y el Sol, es en Libra, el primer signo de otoño, el que trae sus vientos frescos y prepara el cuerpo para la transición a la oscuridad, el que se lleva la luz poco a poco hasta que el cambio de hora se la lleva del todo, al menos de las tardes, aquellas largas tardes que añoramos. En Libra hay fuerza, determinación, a veces una elegante arrogancia que esconde una necesidad, la necesidad de unirse, asociarse, matrimoniar, pactar, enrolarse con los otros en proyectos comunes que nos aseguran menos frío y soledad en el invierno del año y de la vida.

Libra es el arquetipo de la justicia, pero no la justicia como algo abstracto o metafísico, la justicia como un pacto, como una acuerdo que nos damos entre todos para garantizar una sana convivencia, porque nos necesitamos los unos  a los otros aunque a veces, de forma rastrera, un poco psicopática o con una inconsciencia neurótica, nos jugamos el bienestar colectivo en aras de nuestro propios deseos. Pero el arquetipo de Libra tiende a buscar el equilibrio y por eso nace en las sociedades humanas en forma de códigos que permiten equilibrar el desequilibrio. En esta idea se fragua la idea de igualdad, cooperación y solidaridad, en el pacto de justicia social equitativa que proponen las democracias.

Esa idea de equilibrio, de ética social, está en la forma y los gestos de la vida natural. En la belleza de los atardeceres otoñales, en los vientos frescos y agradables de esta época, que nos llevan a hacer una asociación entre ética y estética, una asociación que equilibra los contrarios y responde a la ira con amabilidad. Toda esa armonía, ese equilibrio que vemos deteriorarse en nuestras democracias a base de broncas, quejas y todo tipo de bulos, solo sirve para demostrar una inmadurez que estamos aceptando como normal en demasiados niveles de nuestras sociedades.

De esto nos habla esta Luna Nueva de Libra en oposición a Marte, que todavía retrógrado en Aries calienta motores para liarla más adelante;  ambos puntos, desde Libra y desde Aries, forman cuadraturas a la conjunción de los tres señoros en Capricornio: Saturno,  Júpiter y Plutón, que ya directos y en la casa 9 de esta lunación, nos avisan de que necesitamos desarrollar la mejor filosofía, la más justa acción, la mejor forma de equilibrar la situación y sobre todo, de resolver la crisis sanitaria y las crisis económicas y sociales que, aunque parecen derivarse de la sanitaria, en realidad eran crisis latentes.

La Luna Nueva de Libra este año está en la casa 6, que representa los trabajos de la salud, del servicio social, de la ayuda y el cuidado a los más débiles, por lo que nos propone un esfuerzo de justicia social porque mientras algunos pelean y otros investigan soluciones, hay otros que enferman y están solos, con esa soledad desamparada que acompaña siempre a la enfermedad, y ahora más, quienes se adentran en los vericuetos de la pobreza y la carencia, quienes cierran sus pequeños negocios, quienes mueren, y no es mala la muerte cuando está en equilibrio con la vida, solo cuando se dispara y arrasa con demasiados a la vez es síntoma de catástrofe.

Mientras la Luna y el Sol  están en Libra en la casa de la ayuda y el servicio, Marte enfrente en Aries y en la casa 12 planea conseguir réditos futuros de esta crisis, pendenciero, maquinador, rastrero en su movimiento retrógrado, arquetipo de todas esas luchas intestinas por el poder. Un poder que no demuestra demasiado interés por el bien común, un poder viejo y acostumbrado a pelear para beneficiar a los suyos. Lo que pasa es que este Marte escondido nos va a demostrar que ningún intento de control humano tiene poder sobre el verdadero poder de la naturaleza por lo que, a esos señoros de Capricornio, Saturno, con sus pretendidos poderes en estados y administraciones; Júpiter, con su pretendida idea de la verdad y la justicia; y Plutón, con su ciencia y su investigación, tendrán que atemperar sus discursos y aliarse para encontrar soluciones.

El Nodo Norte, que en cada generación nos propone aprender nuevas formas de hacer las cosas, desde Géminis ahora nos propone hablar, hablar y hablar sin duplicidad, con la verdad, con la claridad, con la honestidad necesarias para poder dialogar. Géminis es un arquetipo asociado a esa necesidad de aceptar y dialogar con los hermanos, esos seres que nos encontramos en la familia y con los que a veces jugamos y a veces competimos para obtener el alimento, las recompensas y el reconocimiento. Géminis representa esa dualidad entre el yo y el otro, pero en este caso es el otro no elegido, el hermano, el compañero del colegio, del trabajo, el vecino. Pero Géminis tiene en su intimidad psíquica también un otro que no suele gustarle mucho, por eso el reto de Géminis trata de aprender a dialogar con ese otro, el no elegido, pero con el que es inevitable y necesario convivir.

Es necesario un diálogo para la convivencia y para esto el arquetipo de Géminis propone desarrollar y aprender el leguaje, aprender a usar las palabras para expresarse, pero también la inventiva y la curiosidad, la apertura mental que permite entender las palabras del otro y la dedicación para ir encontrando los acuerdos y los pactos entre unas palabras y otras. Tenemos una crisis de hermandad, una crisis en los acuerdos, una crisis que nos separa de nosotros mismos y abre una brecha por la que se cuela y se extiende este virus con su corte de crisis asociadas. 

Pero pongamos esta propuesta en la vida personal, en nuestra siembra de la luna semilla: ¿dónde se nos está convirtiendo la vida en un esfuerzo para ayudar o en una debilidad para ser ayudados? ¿Qué preocupación, enfrentamiento, lucha de poder sentimos soterrada, escondida y acechando? ¿Qué sentimos que amenaza nuestra salud o nuestro equilibrio? Aquí está nuestra dualidad, y en la propuesta personal de Saturno, Júpiter y Plutón en Capricornio está la solución, en la justicia, la equidad, la filosofía, la ética, la cultura, el conocimiento, la honestidad, el compromiso, la responsabilidad, la comprensión, la confianza, la solidaridad, la ciencia, la investigación, una serie de palabras que se resumen en una, madurez. ¿Qué nivel de ética aplico a mi vida? ¿En qué consiste para mí aplicar ética a mis decisiones? ¿Qué decisiones tengo delante, en mi propia encrucijada otoñal? ¿Cuál es el camino más equilibrado? ¿En qué aspecto de mi vida siento ahora el reto de asumir mi responsabilidad?

Madurar como personas y como sociedades, madurar para valorar tanto la ética como la estética.  Demasiada belleza superficial nos ha embotado el cerebro, habrá que aprender a pensar y habrá que madurar por fin para alcanzar esa conciencia individual y colectiva que tanto nos hace falta para seguir en este planeta junto con sus otras especies habitantes.

Mientras todo esto nos pasa, cada sistema en su nivel, Venus, que es la regente de Libra y por lo tanto el arquetipo que nos trae su mensaje, se encuentra en Virgo muy preocupada por ese tema de la salud y la colaboración social. En su oposición a Neptuno en Piscis demuestra la confusión, el cansancio, esa sensación de falta de energía que suele acompañar al otoño, pero que este año se ve acentuada por todo lo que nos pasa. Las ganas de vivir, de salir, de jugar, enamorarnos, bailar, se ven ahora limitadas por la pandemia, por las tensiones, por las dificultades económicas, por la distancia, por las dudas y la confusión. “Malos tiempos para la lírica” , que cantaban Golpes Bajos en los años 80.

En algún momento esa tristeza nos despertará la conciencia, esa melancolía de la que no puede huir el ser más íntimo, más verdadero que somos, ese Ser que se esconde detrás de la avidez y del deseo, de sus máscaras del ego; ninguna sirve para sanarnos del virus, para ponerle barreras a esa vida a veces alegre y a veces cruel. Solo nos sirve ahora que el diálogo y el pacto se extiendan y crezcan y aviven la conciencia colectiva.

La Luna Llena será el día 31, con el Sol ya en Escorpio ella estará en Tauro y en conjunción a Urano. Necesitamos investigar y encontrar alternativas, quizás esta luna llena nos ayude a ver algunas de esas posibilidades sin ser demasiado exigentes. Pero aceptar la situación colectiva y personal nos ayudará a suavizar esa impaciencia que a veces no nos deja ver con claridad y quizás tengamos una pequeña revelación, un respiro, una visión que nos ilusione, un regocijo íntimo que nos ayude a recuperar energía y seguir sintiendo la vida.

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