Origen

LUNA NUEVA DE ESCORPIO

Ya estamos en la fase semilla de la Luna Nueva de Escorpio, la puerta de la oscuridad en el hemisferio Norte, el tiempo en el que la noche invade los días y nos nace la urgencia de terminar los trabajos del año. Sus frutos nos darán luz y sustento en el invierno y nos dejarán un montoncito de semillas para el año nuevo.

Este mes lunar nos propone buscar refugio, protegernos y proteger porque nos atraviesa la tormenta Covid. No se trata de actuar desde un heroísmo transcendente o mitológico sino con el heroísmo de la acción cotidiana y necesaria, que acepta las cosas como son y no le da vueltas al cómo nos gustaría que fueran. Solo así podremos valorar las pequeñas flores de nuestra cosecha del año.

Esta Luna Nueva nos propone mirar dentro, en la vida personal, entre lo que pensamos y lo que hacemos, lo que nos asusta, lo que nos duele, lo que nos falta, lo que se termina, lo que se nos ha estropeado, lo que nos cansa. Algo puede arreglarse, recuperarse, curarse; algo ya no, algo ya se ha perdido. La consciencia de esta realidad nos ayudará a reconocer lo que hemos aprendido.

Luchar y angustiarnos con la situación solo desperdicia una energía que ahora necesitamos para reconocer qué es lo que realmente nos duele o nos preocupa y ver si podemos hacer algo, pero despacio, con calma, con la mirada que medita y reflexiona puesta en el horizonte.

Quizás esperamos algo que los demás no pueden darnos, quizás nos sentimos solas y aisladas, quizás intuimos la transformación que todo esto supone, todo lo que pasa, todo lo que se mueve en los pliegues de la realidad. Quizás nos abruma un esfuerzo que parece caer en saco roto, o en algo que ya está estropeado y nos pide un trabajo extra, por eso es importante reconocer lo que se puede y lo que no se puede hacer. Evaluar lo que se puede recuperar y lo que no y aceptar el retraso en el fluir de las actividades.

La Luna Nueva, la conjunción del Sol y la Luna, fue en la madrugada del domingo día 15 a 23º18’ de Escorpio.  Plutón y Júpiter en su última conjunción, antes de separarse en diciembre, y Saturno todavía muy cerca de estos dos en Capricornio, formaban en ese momento un sextil con la Luna Nueva. Un sextil indica colaboración entre las fuerzas inconscientes que representan esos planetas. Por un lado la Luna de Escorpio con su propuesta del viaje hacia las aguas profundas y oscuras del mundo emocional, de la noche y el frío, un viaje que nos enseña a protegernos, a reconocer nuestro poder real, pero sobre todo nos aterriza en nuestra vulnerabilidad frente a lo que es y lo que somos, la naturaleza y sus ciclos. El sextil a Capricornio de este aspecto nos recuerda que vivimos en un mundo diferente al de nuestras abuelas, que tenemos muchos conocimientos y recursos que nos ayudarán a enfrentar esos miedos y esta pandemia con más capacidad que en todos los tiempos anteriores. Todo ha cambiado y darnos cuenta puede ayudarnos a salir de los enredos emocionales del pasado. Ningún tiempo pasado fue mejor, eso es evidente, aunque a algunos se les olvida que el cambio lo hemos hecho entre todos, incluso a pesar de quienes intentan retener los avances de la ciencia y la consciencia por quién sabe qué oscuras razones.

Capricornio indica una posibilidad de resolver cosas a través de la información, del consejo o la ayuda, de estudiar la situación y buscar técnicas o acciones concretas para resolverla, y nos habla de una revolución profunda y todavía invisible en el mundo económico, administrativo, laboral, emocional y social, en parte relacionada con la crisis del Covid, en parte con la crisis climática, en parte con la crisis de los viejos sistemas de pensamiento y organización, en parte con la crisis del sistema económico  y financiero, en parte con la llegada de las nuevas tecnologías, en parte con las nuevas formas de comunicación…

Júpiter era Zeus en Grecia, el dios que se instituye como patriarca y señor a través de la violación sistemática de las antiguas diosas y la guerra contra las potencias de la naturaleza representadas por los Titanes. Ese señorón que se sentó en el trono de lo que le venía en gana hacer con su poder ha sido arrastrado por Hades hacia sus infiernos del Tártaro, donde la muerte y la verdad reinan y le recuerdan que naturaleza es una y nunca podrá ningún reyezuelo despreciar su poder. Un profundo lavado del viejo sistema nacido con esos señores patriarcales, un lavado que Saturno contempla un poco retirado, porque él representa la ley de la naturaleza, que está por encima de las leyes humanas, y que nos cuesta aceptar y comprender cuando nos alejamos de ella.

La comunicación, los desplazamientos y los encuentros no son ahora fluidos ni fáciles, pero esto deja espacio para esa mirada al mundo privado que tanto necesitamos.

Pronto, en diciembre, saldrán Júpiter y Saturno de Capricornio y entrarán en Acuario. Habrá que madurar. El optimismo de Júpiter se ha visto rebajado por la implacable verdad de la naturaleza real que somos y de la que formamos parte con todos sus bichos, vientos y tormentas, representada por Plutón. Y solo una toma de conciencia y una decisión responsable y sin excesos que nos lleve a reconocer la importancia del cuidado y el respeto, que nos recuerda Saturno, será la clave para reconocer el camino personal en esta encrucijada.

No se trata solo de respeto, es cada vez más difícil respetar a quien no nos respeta, pero no podemos caer en luchas intestinas que solo nos traen más sufrimiento, se trata de lavar la mirada, ponerse en el lugar del otro, comprender el desafuero, la distorsión de quien se agrieta en el conflicto permanente, para ver dónde se perdió el respeto a sí mismo, quizás podamos y queramos ayudar, quizás no, pero no cargaremos con las culpas ajenas y sobre todo, descubriremos cuál es nuestra necesidad real.

Saturno también se ha lavado en las aguas profundas de la verdad plutoniana y, en su andadura por Acuario, verá con más claridad que ya no es como Sísifo, castigado a cargar siempre la misma piedra hasta la cima de una montaña que la deja caer otra vez por su empinada cuesta y otra vez a subirla…; así creíamos que para la eternidad  hasta que volvió a caer la piedra y la dejamos allí, al fondo de la montaña.

Para hacer esto tendremos que aceptar nuestra elección y caminar hacia nuestra vida, abandonando los miedos y las dependencias que nos impiden formarnos como personas completas; reconocer nuestro deseo y dejar de proyectarlo fuera en forma de emociones oscuras como envidias, celos, victimismo, impotencia, miedo o culpa… Ese reconocimiento de nuestro miedo y oscuridad nos descubrirá nuestra presencia real en la vida, con sus tonos, sabores y sonidos, aquellos que elegimos, que nos gustan más o menos, pero que nos pertenecen, forman parte de nuestras búsquedas, nuestras preguntas y nuestras decisiones, más allá de las que los demás juzgaron como las correctas para nosotros.

La Luna Nueva forma también un trígono a Neptuno, una energía de agua que fluye, purifica, sana, limpia las viejas emociones enquistadas, saca la mierda, la oscuridad, nos la pone delante para llorarla y limpiarla de nuestra escudilla física y psíquica, es el trabajo en lo echado a perder que nos ayudará a recuperar energía para elaborar el proceso de transformación que atravesamos.

Urano está en Tauro, todavía retrógrado hasta el 15 de enero, por lo que su fuerza renovadora está latente, concentrada, revisando las posibilidades de innovación que todavía están por comprobar, no podemos llenar nuestra escudilla con algo nuevo hasta que no la hayamos limpiado a fondo.

Urano forma esta Luna Nueva oposición a Mercurio en Escorpio, que atraviesa la superficie de las aguas oscuras y saca los desechos, y nos revela una verdad que nos obliga a hacer una reflexión profunda sobre las cosas a las que damos poder y valor y si ésas son las verdaderas, las que lo valen. Por eso nos propone actuar con prudencia, porque le quedan algunos de esos residuos por sacar…

El quincucio de Mercurio a Quirón nos da la clave. Un quincucio es una tensión que nos reta a responder a ella de una forma diferente a lo habitual, lo que puede darnos una solución creativa.

Quirón está a 6º de Aries y nos recuerda que estamos en una situación de impotencia, de inmovilidad transitoria, pero no definitiva. Es un tiempo intermedio, una encrucijada vital. Y Mercurio en Escorpio nos recuerda que hay dos curas para el drama transcendente que a veces nos corroe, nos deprime, nos angustia y no nos deja vivir el presente con sus matices. Una es el sentido del humor, que nos hace más amable y más fluida la vida. La risa es la herramienta de la paz y la aceptación, la risa generosa, no esa risa cínica frente a la que nos sentimos vulnerables, la risa que nos tranquiliza y nos hermana. La otra es la muerte, esa muerte tan real que nos recuerda vivir, aprovechar la vida, porque al final es la muerte la verdad definitiva.

Venus en Libra en la casa de los obstáculos se ve bloqueada en sus deseos de salir y relacionarse, está escondida y en oposición a Marte, ya directo y atareado en la casa de la salud y sus trabajos. Ambos arquetipos, amor y acción, se alían para ayudar, para hacer lo necesario y para crear amabilidad y belleza en medio de la tormenta.

Marte estaba retrógrado desde el 10 de septiembre, tiempo en el que ha ido acumulando una tensión que puede estallar de una forma intensa a partir de ahora y sobre todo cuando vuelva a formar cuadratura con los tres de Capricornio, ya en diciembre. Habrá que ver cómo actúa esa energía en nuestra vida para cuidarnos de excesos y canalizarla hacia las tareas pendientes e importantes. Cada uno verá qué es lo importante…

Comunicarnos, hablar de lo que nos preocupa con quienes tengamos confianza, compartir, intercambiar, dialogar y buscar información es lo que nos propone el Nodo Norte en Géminis, que se activa en el eclipse penumbral de Luna que se dará en la Luna Llena del 30 de noviembre.

Los eclipses de Luna evidencian los obstáculos en lo individual y en lo colectivo, y plantean la necesidad de encontrar soluciones nuevas, de descubrir la forma de superar esos obstáculos y aprender algo en el proceso. Esos obstáculos ahora tienen relación con la dificultad para el diálogo y la comunicación que nos impiden ponernos en el lugar de los otros y así llegar a acuerdos comunes que nos permitan avanzar entre todos. Este es un obstáculo relacionado con las tensiones que genera la distancia hacia el otro, el diferente, el que es hermano y a la vez sentimos como un intruso. Un obstáculo que trata sobre la necesidad de reconocer nuestra hermandad sobre la Tierra y la necesidad de hacerla efectiva si queremos seguir en ella, y que abarca a una hermandad con todos los demás seres que la habitan.

El 14 de diciembre habrá un eclipse total de Sol en Sagitario que nos ayudará a recuperar algo perdido, a comprender e integrar algo de la experiencia del pasado, a actualizar algo pendiente. Esta clave nos servirá para la nueva etapa que se abre con la entrada de Júpiter y Saturno en Acuario.

Algo se ha echado a perder, se ha estropeado, esto significa que hay una tarea en su reparación y que ésta tendrá éxito. Primero será bueno reflexionar sobre las causas que han conducido a esta situación, después habrá que reparar lo estropeado y al terminar, será mejor organizarse para que no se repita la situación

2 comentarios en «LUNA NUEVA DE ESCORPIO»

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