LUNA NUEVA DE ESCORPIO 28 DE OCTUBRE DE 2019

Todas las tardes, desde que comenzó a retirarse la luz y a colarse el frío, crujen las sillas de anea, las patas de la mesa, las vigas del techo, las traviesas de la escalera. A las puertas les cuesta encajar en sus marcos, a los árboles un viento loco les arrebata las hojas, en las calles crecen las sombras y el silencio se hace dueño de las noches. Los huesos recuerdan que se acerca el invierno.

Es la mitad del otoño y se acerca Samhain, la noche de los difuntos, la puerta de los mundos en la que se alza el trono de piedra de Cailleach, la señora del invierno, la madre de las criaturas del sueño, que vigila los ciclos, abre y cierra las puertas del año y hace girar las ruedas del tiempo.

Una hoguera se alza en el bosque sagrado para invocar la memoria de la Tierra, honrar a los muertos y cerrar viejas heridas.

La Luna Nueva de Escorpio nos sumerge en los túneles de la memoria para rescatar a los fantasmas atrapados en las cavernas del miedo y sacarlos a la luz, donde se convertirán en cenizas.

En Escorpio nos duele el olvido, nos asalta el miedo, nos puede el cansancio, nos asusta el futuro, se nos encharca el ánimo, pero cuidado con el agua negra, el agua estancada y sucia de los dolores, de las heridas, de los traumas, de la sangre y las lágrimas, de las injurias, de los castigos y de la culpa.  Al adentrarse en esas aguas negras, los pies tantean seres que nadan en las profundidades y alimentan nuestras pesadillas.

Las aguas profundas de Escorpio esconden todos los monstruos y con ellos todas las potencias de la vida. Solo si miramos de frente a esos fantasmas podremos recuperar el tesoro que esconden, ese tesoro es nuestra verdad, nuestra valentía, nuestra fuerza interior, nuestra voluntad, nuestra consciencia de ser, nuestra decisión. Esos monstruos se sostienen en las cuevas del inconsciente porque los honramos con nuestros miedos, con nuestra sumisa obediencia culpable, con el autoengaño que se ciega a sí mismo para sostener los deseos y los sueños de los depredadores.

Escorpio es siempre un cruce, una crisis, un aviso de que todo será un día tragado por el tiempo y el olvido. Es muerte como transformación, reciclaje y renacimiento en la espiral infinita.

El día 1 de noviembre será la Luna Semilla, la primera luna creciente. Mientras esperamos a que llegue la noche mágica podemos asomarnos a las cavernas donde se alojan los peores recuerdos y sanar alguna de sus heridas que, convertidas en pequeños monstruos, nos roban la vitalidad y la alegría.

Nos esforzamos en hacer las cosas mejor, en recuperar la pasión, en encontrar reconocimiento, en recuperar el deseo, y se nos olvida que nuestros viejos fantasmas se agolpan en la psique individual y colectiva esperando para contar sus viejas historias. Dejarlos salir, airearlos, cambiarlos de sitio, escuchar sus historias dramáticas, hará que pesen menos en los sacos de la memoria y se conviertan en abono de la consciencia.

Mirarlos de frente y sin miedo hará que sus relatos nos vuelvan más sabios, más honestos y más conscientes de nuestras pasiones y emociones. Así quizás podamos liberarnos de los robos de energía, de las ansias depredadoras, de los odios y los celos, y quizás sepamos crear nuevos relatos que nos hermanen y nos descubran los secretos de la naturaleza y nos recuerden que somos parte de ella.

La Luna nueva de Escorpio forma este año una oposición exacta a Urano en Tauro, que nos recuerda que estamos al final de una era y que, en ese cruce, en ese final, muchos fantasmas del pasado tendrán que salir a la luz para ser disueltos. Los fantasmas de un tiempo caduco en el que la explotación de la naturaleza, la depredación y el despilfarro de sus recursos, se unió al desprecio y la explotación de unos humanos sobre otros. Una era de luchas de poder, de peleas por el territorio, de dominación, de sometimiento, de violencia, de castigos y culpas, construida sobre las hogueras y el miedo. Las aguas subterráneas de esa era que termina necesitan una limpieza profunda.

Urano en Tauro clama por una nueva mirada y nos recuerda que se acerca una revolución ecológica y planetaria o la extinción.

Seremos parte de la consciencia ecológica al desenterrar y reciclar algún fantasma, algún monstruo o sombra íntima, y al reconocerlo, podremos ver qué miedo antiguo, qué culpa, qué dolor lo alimentó y convirtió en depredador interno. Al mirarlo y reconocerlo se disolverá y podrá alimentar de sabiduría y experiencia las raíces del futuro.

Plutón es el regente de Escorpio y esta en Capricornio con Saturno, que se acerca a la conjunción exacta en enero del año que viene. Una crisis que quizás nos sirva para aprender esas cosas que tratan de la vida verdadera, la realidad de la energía y la Tierra.

Mercurio está en conjunción con Venus en el último decanato de Escorpio, pero el día 31 de octubre comenzará un movimiento retrógrado que lo llevará otra vez hasta el grado 11 de Escorpio el día 21 de noviembre, en el que volverá a su movimiento directo. Tiempo de reflexión, de elaboración profunda, de mirada interior, en el que saldrán a la luz algunas de esas cosas ocultas que alimentan monstruos en las profundidades y que nos ayudarán a elaborar una comprensión más profunda. También nos abrirá un tiempo extra para terminar proyectos pendientes o aclarar nuestras ideas sobre algún tema peliagudo. Para enfocar un asunto económico. Para arreglar cosas rotas, para reciclar y sanar asuntos del pasado.

Para recuperar la energía estancada en las cuevas de la psique donde la rabia, el resentimiento, las pasiones ocultas, las luchas y los deseos insatisfechos alimentan nuestra sombra, y así poder reconocerla y abrazarla.

Para aceptar la vida y la muerte en el gran ciclo y entregarnos a dar lo mejor de nosotros mismos, a pesar de que nos espera el olvido.

Desde mi corazón nace un recuerdo especial para Eladia, que se nos ha ido demasiado pronto, y para todos los que ya han cruzado la frontera y alimentan las raíces del árbol sagrado.

Para ella esta poesía de Miguel Hernández, que nació un día como hoy, 30 de octubre de 1910.

       Elegía a Ramón Sijé 

(En Orihuela, su pueblo y el mío,
se me ha muerto como el rayo
Ramón Sijé, con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

(10 de enero de 1936)

4 respuestas a «LUNA NUEVA DE ESCORPIO 28 DE OCTUBRE DE 2019»

  1. ¡Qué profundo! Una emoción de nostalgia y tristeza embarga mi ser después de leerlo. Me conecta con esos recuerdos/fantasmas del pasado y del presente que todavía conviven conmigo. Yo, mis ancestros, mi memoria, su vivencia. Lloro. Lloro su recuerdo conocido y desconocido. Nuestra historia.

  2. A mi me la impresión de avanzar si somos capaces de distinguir lo nuestro,lo que nos toca vivir y lo que es ya hecho por otros……….lo expusiste muy hermoso …..muchas gracias May

  3. Desde el silencio y la soledad sonora de mis huesos, abrazo el recuerdo vespertino de un viernes del Nido de Dragón, con May capitaneando el Tiempo Real y las grumetes escrutando nuestras cartas natales en busca de otra orilla donde encontrar el Tesoro de la Consciencia para escribir el relato de nuestra felicidad. Hay noches que escucho la Voz de Eladia cantando su relato. 💝

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