LUNA NUEVA DE LEO

El día 23 de julio fue la Luna Nueva en el 1º de Leo.

El signo del nacimiento, de la creación, la puerta del autodescubrimiento, el ser en su cualidad única que se expresa y manifiesta en el mundo que le rodea. Leo es esa potencialidad de la energía que todo tiene al nacer. Esa cualidad que como un rayo de luz atraviesa su tiempo. Una flor, un pájaro, la hierba más humilde tienen su tiempo único e irrepetible en el entramado de la manifestación.

La multiplicidad de formas y expresiones es la cualidad creativa que representa el símbolo del León, el tiempo de descanso de la tierra, la parada en el ciclo agrícola que celebra el fruto, que se alegra de lo realizado, que disfruta de los bienes de la cosecha y de la vida en la mirada del niño.

En medio del murmullo y la ira, de la incomodidad del cuerpo, de la angustia y el miedo, de la decepción, del cansancio, en la sagrada soledad íntima, vive la mirada recién nacida, el impulso y el deseo de expresarse y amar.

Leo nos propone descubrir la conciencia de ser y elegir, la verdadera libertad.

Leo se expresa en su elección, en su creación y en el amor que brilla e ilumina como el Sol y que nos recuerda que todos llevamos dentro su luz y esa posibilidad de la consciencia.

En Leo aprendemos a expresar nuestro ser único sin que el ego nos ciegue con sus patrañas y aniquile nuestra verdad mas íntima, esa que a veces cuesta reconocer porque se esconde junto a las emociones inconfesables, los miedos, las envidias, los juicios, junto a las vergüenzas que nos hacen sospechar de todo y de nosotros mismos. Ese ego se nutre de ellas y de nuestra desconfianza e inseguridad, de nuestro orgullo, de nuestras heridas que configuran una biblioteca de fraudes y renuncias.

Pero cada año Leo vuelve cuando termina el ciclo de las tareas y el calor obliga al descanso y la celebración, entonces, a pesar de todos los chantajes, nos enfrentamos a la elección de la felicidad, que es libre o no es.

Este año el Sol llega a Leo en la Luna Nueva, su conjunción con la Luna, con Marte que está en el 2º grado de Leo, y los tres forman cuadratura con Urano en Aries.

Atravesamos un tiempo lento simbolizado en el cielo por la cuadratura de Saturno en Sagitario y Quirón en Piscis, que nos recuerda las limitaciones y esfuerzos del aspecto menos agradable de la vida. Las pérdidas, los desencantos, la soledad, las carencias y dolores del cuerpo y el alma. Su posición refleja nuestro cansancio y parece decirnos: esto es lo que hay, aguanta, no hay otro camino, no hay salida, la vida es así, frases repetidas a lo largo de la historia por una voz que pretendía hacernos obedientes, resignados al trabajo y el esfuerzo, a una escasa recompensa.

Se termina la era de Piscis y Quirón parece querer llevársela con él.

En su historia mitológica, cansado de arrastrar su herida incurable y de resignarse eligió sustituir a Prometeo en el castigo impuesto por Zeus, y así liberarlo y liberar la carga de una humanidad sumida en la ignorancia. Así fue él también liberado y transformado en la constelación del Centauro, el ser mitad caballo mitad humano que está en la figura de Sagitario y que con su arco lanzado hacia las estrellas simboliza la búsqueda de crecimiento y evolución.

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Interesante metáfora de los cielos que nos recuerda que atravesamos una encrucijada, que nos hallamos en la frontera entre el antiguo paradigma, basado en estructuras piramidales sostenidas por la carencia y el sufrimiento de la mayoría en aras del poder de unos pocos. En seres humanos como masa, como fuente de trabajo y energía susceptible de manipulación y aprovechamiento. Y el nuevo paradigma que enfrenta al individuo con su elección y responsabilidad, que evoluciona hacia una humanidad formada por individuos únicos y conscientes de sí mismos, capaces de elegir, decidir y actuar desde esa consciencia de ser en el mundo.

Un salto significativo para el centauro que quizás lo transforme a su total humanidad.

Este mes, mientras atravesamos las diferentes etapas de esta encrucijada, la Luna Nueva con Marte y en aspecto tenso a Urano nos precipita e impacienta. El futuro parece jalarnos con fuerza y nos divide e irrita en un tiempo que solo pide descanso y presente, tardes de siesta y silencio, alegría compartida, juegos y el descubrimiento de una creatividad inocente, la del niño que todos llevamos dentro.

Comienzan los días de la canícula, los días del perro, en asociación a la constelación del Can Mayor con su estrella Sirio que amanece antes del Sol en esta época y que era tan importante para algunas culturas neolíticas como la de los egipcios o los mayas.

Para los egipcios eran días sagrados que anunciaban la siguiente crecida del Nilo y con ella el nuevo año agrícola. Para los griegos eran días de descansar, cuidarse y protegerse del calor excesivo que podía ser causa de pestes y enfermedades.

Hoy, día 25 de julio, es el día Verde en la actualización que hizo José Argüelles del antiguo calendario Maya. Y también es la Luna Semilla, la primera lunita creciente que nos recuerda con su ciclo que es la madre del calendario real.

Hoy escribo por primera vez en este nuevo blog de La Grulla, en el que cada mes intentaré una reflexión sobre el calendario y la energía que los ciclos de la Tierra con la Luna y el Sol estimulan en los seres, al amparo de sus luces y territorios.

El arranque de esta nueva etapa de reflexión, de esta nueva mirada a los ciclos, es parte de mi siembra del mes de Leo. En Origen elijo recuperar algo del aquel primer latido que nos abrió la puerta de la Vida.

Este mes se producirá uno de los pares de eclipses anuales que forman parte de ese calendario real. Con la Luna Llena tendremos un Eclipse Parcial de Luna. El Sol estará en la mitad de Leo, donde culmina su brillo justo antes de comenzar su descenso hacia el otoño, y la Luna estará en la mitad de Acuario.

De este eclipse y de eclipses lunares en general hablaré en una siguiente entrada, de momento recordar que en este Día Semilla, este día fuera del tiempo, conectar con ese latido primigenio y con el de las generaciones que nos han traído a la vida, las madres y padres que alimentaron y alientan nuestro crecimiento, nos ayudará a tomar conciencia de nuestra realidad en ella, del niño que fuimos y seguimos siendo y que solo necesita reconciliarse con todos sus ancestros y consigo mismo para volver a ser feliz.

3 opiniones en “LUNA NUEVA DE LEO”

  1. Gracias May. Esta reflexión resuena plenamente con lo que late en mi corazón y más allá del ruido del entorno, los días , sus afanes y tareas, hay una voz silenciosa que me invita al silencio y al arrullo.💋❤️

  2. Es una alegria y una guía todos los artículos que escribes, me gustan muchísimo ya que me abren la percepción de lo que ocurre fuera y miro adentro y me siento identificada con tus palabras. Gracias May un mes más.

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