ECLIPSE PARCIAL DE LUNA 7-8-2017

El lunes a las 20:12 hora europea habrá un eclipse parcial de Luna en el sector celeste de Acuario.

Los eclipses lunares ocurren durante la Luna Llena, cuando la tierra se interpone entre la luna y el sol y proyecta su sombra sobre la superficie lunar.

La Luna Llena se asocia con la energía que florece, con la excitación, el brillo, la expansión y la emoción, pero cuando se produce un eclipse ese brillo se apaga y el tiempo parece caminar más despacio.

Nuestra conexión con las fuentes de la energía psíquica colectiva y con los ciclos de la tierra se manifiesta durante los eclipses de luna en forma de bloqueos, parálisis o situaciones que parecen estancarse. Sentimos menos vitalidad y a veces enfermedades o depresiones, tensión interna, desasosiego, preocupación o algún tipo de limitación o estrés, sobre todo en las dos semanas anteriores al eclipse.

Los antiguos creían que un dragón o serpiente gigante se tragaba la luna durante el eclipse para escupirla después. Pensaban que algún tipo de cambio ocurría en el mundo asociado a ese acontecimiento mítico. Es cierto que sutiles cambios ocurren en la gravedad de la tierra durante los eclipses, cambios que se notan sobre todo en las mareas.

Desde el punto de vista del poder arquetípico que los eclipses ejercen en la psique, los de luna se sienten en el aspecto emocional, el que asociamos a las aguas y al metabolismo del cuerpo con sus procesos hormonales y su intercambio de neurotransmisores. El mágico laboratorio de la vida.

Los eclipses de luna pueden pasar desapercibidos, podemos no asociarlos con nuestro estado anímico salvo que se despierte el recuerdo del calendario planetario que conecta nuestros ritmos vitales.

Observa tu vida en las semanas anteriores al eclipse, qué se ha vuelto lento, qué parece haberse vuelto conflictivo o difícil. Qué te provoca miedo, ansiedad o te confunde.  Quizás todo se rompe o se retrasa, o es tu cuerpo el que parece falto de vitalidad y energía, o es una dolencia que te limita.

Nuestra ancestral búsqueda de diálogo con la naturaleza nos llevó a significar los acontecimientos importantes, como los eclipses, dándoles un sentido trascendente que nos ayudaba a sentir nuestra participación con el todo, a comunicarnos con el misterio. De esta forma nuestra psique profunda aflora en los eclipses de luna y nos recuerda que esas limitaciones, esa lentitud, esa manifestación más o menos confusa o conflictiva es una oportunidad para resintonizar con el ritmo del planeta, para actualizar la vida. Para descansar, purificar, verificar. Para meditar y sentir el silencio que nos conecta con lo trascendente, con el espíritu que todo lo atraviesa, con el alma del mundo. Para abandonar el control.

El sector celeste asociado a la constelación de Acuario simboliza la inspiración, el cambio, lo nuevo que transforma la vida hacia el futuro. La semilla renovada que cada ciclo trae una nueva mutación. Se asocia con las actividades comunitarias y los grupos y amistades que se forman en ellas.

El eje Leo y Acuario, en el que ahora transita la cabeza y la cola del dragón, los Nodos de la luna, nos propone una reflexión sobre nuestro papel en el grupo, en la comunidad, entre los amigos. Sobre lo que elegimos o nos viene impuesto por obligación y compromisos.

Este eclipse lunar en Acuario nos enfrenta con esos acuerdos no tan elegidos y el nivel de compromiso que tenemos en ellos. Nos pregunta sobre la forma en que participamos en esos acuerdos, sobre nuestra libertad dentro del compromiso, sobre cómo, porqué y para qué.

Frente al requerimiento de los demás nos sentimos ante la necesidad de expresar nuestra singularidad en el grupo. Dejar de ser manada para ser individuos capaces de colaborar desde la cualidad original.

Nos pregunta sobre nuestra necesidad de cooperar, sobre la importancia de los demás, sobre la relación con esos otros que están en nuestra vida y han jugado un papel fundamental en ella.

Nos pregunta sobre nuestra forma de comunicarnos y cooperar. Abre la oportunidad para descubrir nuevas alternativas, nuevas formas originales que signifiquen convivencia y comunidad sin necesidad de someternos o caer en la manipulación emocional y las exigencias.

A veces en las familias, entre los amigos, en los grupos de estudio, trabajo, colaboración, en las vecindades, en todas las relaciones nos descubrimos repitiendo patrones y actitudes, repitiendo lenguajes que han dejado de tener contenido, lenguajes que se han vuelto automáticos y que sirvieron en el pasado pero que ya carecen de sentido y necesitan revisarse y actualizarse. Como comenté al hablar de la Luna Nueva en Leo, para actualizar los intercambios es necesario reconciliar el pasado. Toda historia compartida tiene luces y oscuridades pero las relaciones fuertes, profundas, que han creado y producido en nuestra vida, se mantienen a lo largo del tiempo gracias a sus luces y son éstas las que más necesitan actualizarse para poder seguir alimentando el crecimiento y la alegría de la presencia.

La reconciliación es la puerta que permite actualizar esos lenguajes y encontrarnos con los demás desde nuestra individualidad original. También es la puerta que nos permite dejar ir, abandonar el apego y liberar los acuerdos que ya no comparten esa alegría.

Quizás este eclipse, cuando el dragón nos devuelva otra vez la brillante luna, despierte nuestra inspiración para refrescar el diálogo que alimenta la vitalidad.

 

 

 

 

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