LAS CASAS

CUATRO PUNTOS CARDINALES

Desde un punto de vista geocéntrico, el sol, la luna y los planetas se mueven en una trayectoria circular alrededor de la tierra en una banda llamada eclíptica, la senda aparente del Sol alrededor de la tierra a la que se llama Banda Zodiacal.

La eclíptica se divide en doce signos de treinta grados cada uno comenzando en el 0º de Aries, punto donde en el Equinoccio de Primavera la trayectoria del Sol corta el Ecuador celeste, que es la proyección en el espacio del Ecuador terrestre. A este punto se le llama Punto Vernal. Hay que decir que los signos tienen los mismos nombres que las constelaciones aunque debido a la precesión de los equinoccios, los signos y las constelaciones ya no coinciden, aunque su interpretación no varía, pues nos sirven sólo como puntos de referencia de las cualidades climáticas de las estaciones del año.

Además del movimiento de rotación aparente del sol, que dura aproximadamente un año, hay que tener en cuenta la rotación diaria de la tierra sobre su propio eje. La forma de correlacionar ambos movimientos consiste en dividir las 24 horas del día en sectores, basándose en el tiempo que tarda el Sol en pasar de su posición del amanecer a la del mediodía y la del atardecer. Ya que en ciertas épocas del año el Sol está más tiempo por encima del horizonte, en verano por ejemplo, estas divisiones no serán siempre iguales.

El sistema de división de casas pone en común los fenómenos celestes y los relaciona con los terrestres.

A cualquier hora del día siempre tendremos un signo que se asoma por el Este. Ese signo que se cruza con el horizonte del Este del observador es el que llamamos Ascendente.

El punto opuesto es el Oeste, y le llamamos Descendente. La línea que conecta Ascendente y Descendente, o Este y Oeste, la llamamos Línea del Horizonte.

El signo Ascendente nos habla de las cualidades, apariencia y personalidad de aquello que nace en ese momento. El signo Descendente indica lo que necesitamos y compartimos con los demás, indica el tipo de personas, pareja o socios con los que tendemos a conectar.

A cualquier hora del día habrá un punto de máxima altura en el cielo, aquél situado exactamente al Sur del lugar. Éste se llama Medio Cielo – MC (Medium Coeli), y el punto opuesto, al Norte, se llama Inmum Coeli (los cielos inferiores) o Fondo del Cielo. La Línea que conecta el Medio Cielo y el Fondo del Cielo se llama Eje del Meridiano.

El Medio Cielo indica la realización personal, es la exteriorización de las cualidades y aptitudes personales en el mundo, es donde damos algo de nosotros a través de la profesión, expresión creativa o participación social, habla de la huella de nuestro paso por el mundo.

El Fondo del Cielo, que pasa por el centro de la Tierra, nos habla de la raíz, el origen, los padres y antepasados, de nuestra herencia cultural y genética. Todo lo que se ha grabado en el inconsciente en los primeros años de vida, todo lo que el medio en que nacimos nos transmite de una forma clara o subliminal, y que por lo tanto a veces solo aflora a través de los sueños o los recuerdos. Es también el cimiento, la base de nuestras vidas y la forma en que éstas se desarrollan en su final, por lo tanto se relaciona  también con la forma en que terminamos las cosas.

Estos cuatro puntos son los llamados Ángulos de la carta, y los signos y planetas que se encuentran en ellos son muy importantes para ver la orientación de la persona, su forma de ser y de hacer las cosas.

DOCE DIRECCIONES

La intersección del eje del horizonte y el eje del meridiano da lugar a los cuatro cuadrantes, que varían en su tamaño debido a la inclinación de la Tierra, la latitud y la época del año en que ocurrió el nacimiento.

Hay dos formas de dividir las casas intermedias, una en base al espacio y otra en base al tiempo. La más común es la de Plácidus, monje español de comienzos del siglo XVII, que divide las casas en función del tiempo que tarda un grado en llegar desde el Ascendente al Medio Cielo. Este tiempo se divide y se convierte en las casas 11 y 12, y el tiempo que tarda un grado en llegar del Fondo del Cielo al Ascendente, se divide en las casas 2 y 3. Por extensión de estas líneas de división, nos encontramos con las casas 5 y 6, 8 y 9.

Este sistema se hizo muy popular cuando Rafael, un astrólogo del siglo XIX, publicó un almanaque en el que incluía una tabla de casas hecha con este sistema. Hoy día es el más usado y popular, y es el que utilizamos para levantar nuestros mapas astrales. Este sistema tiene un problema y es que en latitudes más altas de los 66 grados y medio, muchos grados nunca llegan a tocar el horizonte, por ejemplo para cartas de lugares al Norte de Suecia o Noruega, por lo tanto en estas latitudes ciertos grados de la eclíptica nunca pueden llegar a ser el Ascendente. Para estos casos suelo usar el sistema de casas iguales, aceptando los cuatro ángulos de la carta.

Las casas representan terrenos o ámbitos de nuestra vida, son campos de experiencia que tienen múltiples interpretaciones en distintos niveles y se cuentan a partir del Ascendente en sentido contrario a las agujas del reloj.

El tema natal es un momento inmovilizado en el tiempo que muestra la particular disposición de planetas, signos y  casas para esa hora y lugar.

Puesto que estamos relacionando la esfera celeste y la terrestre, divididas en doce sectores cada una, un zodíaco natural hace corresponder el Ascendente o casa 1 al signo de Aries, la casa 2 al de Tauro, la casa 3 al de Géminis, la casa 4 a Cáncer, la casa 5 a Leo, la casa 6 a Virgo, la casa 7 a Libra, la casa 8 a Escorpio, la casa 9 a Sagitario, la casa 10 a Capricornio, la casa 11 a Acuario y la casa 12 a Piscis. Este zodíaco natural es simbólico y nos ayuda a entender el significado de cada casa.

Las casas Angulares, 1, 4, 7 y 10, son las de los cuatro ángulos, que corresponden al Este – Ascendente, Norte – Fondo del Cielo, Oeste – Descendente, Sur – Medio Cielo. Y a los signos cardinales, Aries, Cáncer, Libra y Capricornio. Son los asociados a los cuatro cruces estacionales del año, los Solsticios y los Equinoccios. Los signos cardinales generan y liberan energías nuevas. Las casas angulares son los sectores de nuestra vida que ejercen una importancia fundamental en nuestra individualidad: la personalidad, el hogar, las relaciones y la profesión.

Las casas Sucedentes, 2, 5, 8, 11, asociadas a los signos fijos, Tauro, Leo, Escorpio y Acuario, estabilizan y concretan la energía. Son los signos asociados a la etapa central de cada estación.

Las casas Cadentes, 3, 6, 9 y 12, asociadas a los signos mutables, Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis, distribuyen y reorganizan la energía. Son los signos asociados al final de cada estación.

LOS CUATRO CUADRANTES

Hemos visto que los ángulos de la carta son cuatro, Ascendente, Descendente, Fondo del Cielo y Medio Cielo, y corresponden respectivamente a la casa 1, la casa 7, la casa 4 y la casa 10, así como a los cuatro puntos cardinales del espacio. Ascendente es el Este para el lugar de nacimiento; Descendente es el Oeste, Fondo del Cielo es el Norte, y Medio Cielo es el Sur.

El Este es el nacimiento, es el lugar por donde sale el Sol, es el impulso vital, la supervivencia en los primeros años de vida. Es la personalidad, la imagen, el yo con lo mío, que vemos en la casa 2, y lo que aprendo, que vemos en la casa 3.

En el Norte o Fondo de Cielo, o casa 4, vemos la estructura del medio familiar e íntimo, los cimientos de la vida, el lugar en el que aprendemos a jugar y a crear, representado en la casa 5, y el lugar en el que aprendemos a cuidar nuestra higiene, servir y ayudar, limpiar, ordenar y atender el trabajo y obligaciones.

El Oeste, el lugar donde se pone el Sol, representa al otro. A esas personas con las que elegimos comprometernos y compartir la vida. El Oeste es la muerte del Sol, es la muerte del ego, que nos permite abrirnos y participar con los demás. Es en la casa 8 donde obtenemos los resultados de esa colaboración, de esa fusión e intercambio. Y es en la casa 9 donde alcanzamos la sabiduría de la experiencia y una comprensión más amplia de la vida.

En el Medio Cielo y el Sur está nuestra maduración como individuos, aquí vemos nuestra huella en el mundo, expresamos nuestras capacidades y nos realizamos. En la 11 participamos en la sociedad a través de los grupos conectados a través de la profesión, de los intereses, las ideologías o las actividades deportivas y culturales. En los que participamos como individuos y desarrollamos experiencias, conocimientos, conciencia social y nuestra evolución. Es cuando descubrimos la importancia de elegir, decidir y proyectar nuestro futuro.

En la casa 12 nos enfrentamos con lo trascendente, lo imponderable, el misterio de la vida,  inmersos en un todo mayor que es la naturaleza y sus ciclos y cambios. Nos damos cuenta de que solo controlamos una pequeña parte de nuestros pensamientos, emociones y acciones, y de que todo lo demás está condicionado por ese totalidad en el que estamos inmersos, así como por el inconsciente personal y colectivo en el que nace y navega nuestra psique individual.

Una persona que tenga muchos planetas en el primer cuadrante, de la casa 1 a la 4, estará centrada en sus propias necesidades, individualista y capaz de alcanzar seguridad y poder en su mundo privado.

Una persona que los tenga entre las casas 4 y 7, buscará establecer cimientos para crear, para desarrollar sus potencialidades al servicio de los demás.

Una persona que los tenga entre las casas 7 y 10, necesitará de los demás para conocerse a sí mismo y tenderá sobre todo a colaborar y participar, o a veces depender más de otros.

Una persona que los tenga entre las casas 10 a la 1, tendrá sobre todo inquietudes sociales, grupales y profesionales. Querrá hacer las cosas en  la sociedad, dejar su huella y obtener realización personal.

LAS DOCE CASAS

Casa 1 – Aries – Yo. Mi imagen. Mi liderazgo vital.

Casa 2 – Tauro – Lo mío. Mis capacidades y su rentabilidad material. Lo que tengo y lo que deseo. Comprar, tener, poseer.

Casa 3 – Géminis – Mis hermanos y vecinos. Comunicación con el medio ambiente. Estudios primarios, lenguajes, búsqueda de información. Viajes cortos e intercambios.

Casa 4 – Cáncer – La familia – Mis padres y abuelos – Cómo era el hogar en el que me crié y cómo es mi hogar como adulto. Mis cimientos. Mis recuerdos. Los finales.

Casa 5 – Leo – Los hijos – Las creaciones. La elección libre e individual. Mis gustos. Mis juegos. Mis placeres. Mis diversiones.

Casa 6 – Virgo – El servicio a los demás – Salud e higiene – El trabajo.

Casa 7 – Libra – Los socios o pareja. Relaciones basadas en un compromiso mutuo, legal o no. El compromiso con la sociedad. Lo que buscamos importar de otros, las proyecciones.

Casa 8 – Escorpio – El intercambio profundo con los demás y con el mundo. La dependencia sea económica, sexual, política, social, emocional. Las crisis. La muerte – Las transformaciones profundas y cómo las vivimos. El poder que damos a los demás, al misterio, al más allá, al exterior. Lo que se nos pide que demos de nosotros mismos.

Casa 9 – Sagitario – Los estudios superiores – Conocimiento nacido de profundizar en el estudio y de la experiencia integrada. La propia ideología, religión o filosofía de vida. Viajes largos y la influencia de otras culturas. Búsqueda de comprensión y sabiduría.

Casa 10 – Capricornio – La profesión y vocación en la sociedad y sus resultados. La huella que quedará de nuestro paso por la vida. Imagen pública y social. Búsqueda de éxito, reconocimiento y logro social. Los resultados.

Casa 11 – Acuario – Los grupos y amistades afines. Los proyectos, objetivos vitales, sueños de futuro y esperanzas.

Casa 12 – Piscis – Disolución, fusión con el todo mas grande. Reconocimiento y aceptación del misterio de la naturaleza y sus ciclos. Lluvias, terremotos, inundaciones, sincronicidad, problemas o soluciones inesperadas. Las personas que luchan y se esfuerzan  para  superar obstáculos y mejorarse a sí mismos y el mundo. Los que renuncian,  los que se ven sometidos a pruebas, encierros o bloqueos. Bomberos, protección civil, actores y actrices como canales de emociones colectivas. Escritores y bibliotecarios. Cirujanos, médicos de urgencias, psicólogos y psicoanalistas. Los que protegen, reciclan y limpian, tanto en el plano físico como en el psíquico. Es también el territorio de los traumas del inconsciente y de la capacidad de superarlos haciéndonos conscientes, muchas veces gracias terapias psicológicas o psicoanálisis. Es la capacidad de colaborar y trabajaren grandes organizaciones y empresas, o en grupos que buscan mejorar y hacer evolucionar la sociedad y el planeta.

El signo o planetas que tenemos en la casa 12 nos dicen dónde tienden a manifestarse obstáculos en nuestra vida y las capacidades que podemos utilizar para superarlos, y de esta forma dejar una huella que transforme la propia vida, el bagaje del inconsciente colectivo e incluso la naturaleza (Por ejemplo las personas que investigan para crear prótesis que ayuden a ver a los ciegos, o aparatos que miden los terremotos, o los servicios de protección civil y salvamento).

Esa huella quedará aunque será más anónima que la dejada en la casa 10.

DOCE CASAS Y EDADES DE LA VIDA

Casa 1 – La imagen y forma de presentarme ante el mundo. La formación del ego, de la personalidad.  Nos da indicios sobre cómo comenzamos las cosas. El Nacimiento y hasta los siete años y medio. La edad en que se construye el ego y la personalidad como respuesta a las circunstancias externas. De la necesidad de encontrar el propio lugar y sobrevivir en el medio que nos rodea, de encontrar los límites y el aspecto que nos define.

Casa 2 – Lo mío. Mis capacidades y su rentabilidad.  Lo que tengo y lo que deseo. Comprar, tener, poseer. Entre los siete y los catorce años aproximadamente. La edad de crear el territorio individual y de tomar conciencia de nuestro espacio y tiempo como energía. De valorar nuestras posesiones.

Casa 3 – El lenguaje y el pensamiento que elaboramos con él, así como nuestra forma de intercambio y comunicación con el exterior cuando descubrimos a los que nos rodean, lo que suele ocurrir al principio con hermanos, primos, vecinos y compañeros de los primeros estudios. Por eso esta casa nos informa sobre nuestra relación con estas personas y nuestra inquietud y deseo a la hora de aprender, buscar información y comunicar. Se relaciona también con los viajes cortos, los trasportes y todas las formas de intercambio y mensajería, como Internet. Entre los 14 y los 21 años, la edad de crear nuestra forma de expresión y comunicación, de insertarnos en el ambiente inmediato con nuestras propias afinidades y elecciones. De compartir o competir para encontrar nuestro estilo propio en el entorno. De definir nuestros intereses en el estudio.

Casa 4 – La familia y antepasados. El origen. Cómo era el hogar en el que me crié y cómo es mi hogar adulto. Mis cimientos. Mis recuerdos. Nos da indicios sobre la forma en que terminamos las cosas. Muchas veces describe el carácter y la relación con el padre. Entre los 21 y 28 años aproximadamente, la edad en que nos independizamos de la familia.

Casa 5 – Los hijos. Las creaciones. La elección libre e individual. Mis gustos. Mis juegos. Mis placeres. Mis diversiones. El amor romántico. La vocación que nace de la propia elección y el desarrollo de habilidades originales. La suerte. De los 28 a los 35 años aproximadamente, la edad de desarrollar nuestra conciencia de ser y de elegir, descubrir nuestros gustos y placeres, sentir el deseo de tener hijos o desarrollar nuestra creatividad.

Casa 6 – Cuidado del cuerpo, salud e higiene. El trabajo cotidiano y obligatorio. Mi relación con los animales y plantas y con el medio ambiente. De los 35 a los 42 o 43 años. La edad de tomar conciencia del cuerpo y sus avisos de salud, de asumir la responsabilidad sobre su cuidado e higiene. La edad de experimentar nuestra responsabilidad para con los que tenemos cerca, hijos, familiares y con el medio ambiente. De reconocer la necesidad de un trabajo estable que, sea vocacional o no, nos permita mantener el sustento necesario para la supervivencia.

Casa 7 – La imagen del otro. Pareja, socios y relaciones de compromiso mutuo, legal o no. El compromiso con la sociedad y sus leyes. Lo que buscamos en los demás, las proyecciones. Nuestra imagen y reconocimiento público. Enemigos conocidos, juicios y asuntos legales, contratos. De los 43 a los 50 0 51 años. La edad de comprometerse y asumir la responsabilidad de nuestras elecciones anteriores. De reconocer nuestro compromiso con los demás y con la sociedad.

Casa 8 – El intercambio profundo con los demás y con el mundo. La dependencia, económica, sexual, política, social o emocional. Las crisis y la forma en que las vivo. La muerte. Las transformaciones profundas. El poder que ponemos fuera, en los demás, en la muerte, el más allá, el dinero, el sexo, el misterio. El poder y la forma de ejercerlo o someternos a él. Lo que se nos pide que demos de nosotros mismos a un nivel íntimo y profundo. La herencia y el dinero recibido de otros por donaciones, casamiento, indemnizaciones, temas legales. De los 51 a los 58 años aproximadamente. La edad en que se cierra el ciclo reproductivo y nos enfrentamos al sentido profundo de la vida, la gran crisis sobre nuestra verdad, nuestra función, nuestro poder, nuestro lugar en el mundo. La muerte se convierte en una realidad más cercana. Nuestro cuerpo vive una transformación profunda que implica síntomas de deterioro físico y cambios en el plano sexual, en la que nos enfrentamos a una encrucijada que marcará la otra mitad de la vida hasta nuestra disolución definitiva.

Casa 9 – Estudios superiores. Conocimiento nacido del estudio y de la experiencia. La propia ideología, religión o filosofía de vida. Viajes largos y la influencia de otras culturas. Búsqueda de comprensión y sabiduría. Muchas veces nos habla sobre la familia política. De los 58 a los 65 años aproximadamente, la edad de madurar nuestra filosofía de vida, de integrar nuestra experiencia y conocimiento y trasmitirlo de alguna forma a los demás.

Casa 10 – Profesión y vocación y sus resultados. La huella que quedará de nuestro paso por la vida. Búsqueda de éxito, reconocimiento y logro social. Muchas veces nos habla del carácter y la relación con la madre. De los 65 a los 72 o 73 años aproximadamente. La edad de jubilarse o no en función del rol que hayamos asumido en la sociedad, de madurar la obra personal y reconocer los resultados en la sociedad y en la vida.

Casa 11 – Grupos y amistades afines. Proyectos, objetivos vitales, sueños de futuro, esperanzas. De los 72 o 73 a los 80 años aproximadamente. La edad en la que solemos proyectar la realización de nuestra vida y la imagen sobre dónde estaremos y con quién. Puede ser un tiempo muy creativo en el que descubrir una nueva libertad interior y una perspectiva más amplia de las cosas, pero si nos apegamos al pasado, a lo que añoramos o lo no vivido, puede ser una trampa que nos impida disfrutar de la nueva percepción de la realidad que nos propone esta etapa.

Casa 12 – Disolución, fusión con el todo mas grande. Los obstáculos insuperables, los traumas, los dramas, las catástrofes naturales, nuestra capacidad para aceptar con humildad ese aspecto de la vida y buscar nuevas alternativas que nos ayuden a superarlos o a mirarlos de otra forma. La investigación de la psique y del inconsciente a través de terapias psicológicas o psicoanalíticas.  La investigación en las fuerzas de la naturaleza. Todos los que luchan y se esfuerzan para superar obstáculos y mejorarse a sí mismos y el mundo. Los que renuncian, o los que se ven sometidos a pruebas que contienen una propuesta de evolución. Bomberos, protección civil, actores y actrices como canales de emociones colectivas. Escritores y bibliotecarios, sumergidos en la conexión con la memoria de la humanidad. Cirujanos, médicos de urgencias, psicólogos y psicoanalistas. Los que protegen, reciclan y limpian, tanto en el plano físico como en el psíquico.  El trabajo en grandes organizaciones y empresas.

A partir de los 81 años aproximadamente. La edad de entregarse, aceptar las limitaciones físicas y a la vez sentir la fuerza de la vida natural que nos recorre, de conectar con el espíritu universal, con el alma del mundo y sentirnos uno con el todo. De percibir la belleza mas allá de los juicios. De aceptar el misterio de la disolución. De romper límites, prejuicios, miedos y recuperar la mirada del niño interior.